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martes, 8 de diciembre de 2009

Pruebas Médicas Desagradables II

ATENCIÓN: ARTÍCULO DESAGRADABLE. SI ERES APRENSIVO NO LO LEAS.

Tengo Miedo.

Como ya apunté hace más de un año en la primera parte de esta "serie de entradas" (que espero que no tenga muchos episodios más), hay pruebas médicas que por las que no es nada agradable pasar. Mañana me hacen un estudio urodinámico y estoy un poco acojonado. La hoja informativa del estudio explica el funcionamiento del mismo y no apunta nada bien:

"[...] En algunas ocasiones este estudio no es necesario pues con pruebas menos molestas para el enfermo se puede saber exactamente cuál es la disfunción que las ocasiona. Si se va a realizar Ud. este estudio es porque no tenemos otro medio de saber cuál es su problema [...]"

El estudio, en resumen, consiste en que te meten una sonda por la uretra y otra por el ano. Entonces te van llenando la vejiga de líquido estéril para ver cómo se comporta. Cuando hay ganas inminentes de orinar, se hace en un aparato destinado a medir el vaciado.

Lo que me da pavor es la sonda uretral. Como comenté en la otra entrada, me produjeron un dolor insoportable cuando me tomaron las muestras el año pasado. Espero que esto no sea igual, porque soy un tirillas y no aguanto. Un amigo mío que ya ha sido sondado más de una vez dice que es diferente, que evidentemente no es un paseo de rosas, pero que no es doloroso sino molesto. Yo sólo quiero que pase ya el momento, quitármelo de la cabeza y que sirva para el diagnóstico. Menos mal que mañana me pilla de vacaciones y al menos no estaré con el mal rollo en la oficina, como la vez anterior.

Por otra parte no debo quejarme mucho, ya que "he tenido suerte" con las citas médicas este mes... Llevaba casi nueve meses esperando a que me viera el andrólogo por el tema de la anorgasmia, anhedonia sexual, o como quiera llamársele. Un par de semanas antes de la consulta, me llamaron al móvil para comunicarme que mi cita se retrasaba unos días...

Por fin me vio el pasado día 1. La verdad es que en cuanto a la anorgasmia parece que no van a hacer nada; en los análisis de sangre y orina no ve nada fuera de lugar y me remitió a que buscase un sexólogo privado si puedo. Pero por lo menos fue amable, no como el capullo que me vio la primera vez. Le mostré las pruebas médicas que me había hecho por mi cuenta en la medicina privada y como se ve claramente que orino muy despacio, decidió solicitarme el estudio urodinámico y un par de resonancias magnéticas.

Cuando bajé a pedir las citas después de la consulta, estaba la sala hasta arriba de gente, como suele ser costumbre. Cogí número y cuando creí que llegó mi turno, me acerqué al mostrador. La señorita me contestó que tenía que esperar, que mi número era del turno de tarde. Bastante fastidiado, volví a sentarme un buen rato. Volvió a salir mi número, esta vez el de verdad.

Me acerqué a la ventanilla y me atendió un hermoso caballero que, aparte de alegrarme la vista, sabía hacer su trabajo con diligencia. La primera cita que me daba era para el próximo mes de junio. Protesté un poco, diciéndole que había esperado nueve meses para la cita que acababa de tener. Me comentó que me podía dar cita para el mes en curso, pero el problema eran las pruebas médicas que debía hacerme antes. Entonces le pregunté si me podía dar la cita y yo hacerme las pruebas por mi cuenta: mi idea era acudir a la medicina privada, aunque me costase un dinero.

Asintió y entonces me ofreció otra posibilidad: hacerme las pruebas algún fin de semana, o por la noche. Le comenté que no había problema, así que se puso a buscar en el ordenador y me preguntó si podría ir a la resonancia el día 3 por la noche. Yo no daba crédito, por supuesto que acepté. Luego me buscó cita para la película de terror, digooo, para el estudio urodinámico. Y por último, para la consulta médica de revisión. Quedé prendado por su buen hacer (y porque encima estaba muy potable). Le di las gracias (ya me hubiera gustado darle algo más, con cariño) y me marche.

Las resonancias magnéticas fueron ya la semana pasada. Tuve que hacer bastante acopio de calma y concentración para aguantar más de media hora metido en el tubo (eran dos resonancias diferentes, una detrás de otra). La sensación es muy agobiante, más aún teniendo en cuenta lo gordo que estoy y el poco espacio que queda, en el que no te puedes mover. Lo soporté porque podía ver una pequeña ranura del mundo exterior, pero ya tenía claro antes que yo no podría hacer espeleología ni ninguna actividad en la que el espacio fuera tan limitado. Además, los ruidos son tremendos, al volumen de una discoteca pero encima no es música y ni siquiera me pusieron una protección auditiva. En fin, una cosa que me he quitado de encima y que ahora sé que puedo superar, pero nada agradable.

Por suerte cuando alguien pueda leer esto, seguramente ya habrá pasado el mal trago. Por otra parte, como tengo que tomar antibióticos para la prueba de mañana (para prevenir una posible infección), a ver si hay suerte y me ocurre como la otra vez que tomé ese antibiótico debido a una uretritis. Si vuelvo a sentir un pequeño aumento de las sensaciones, será hora de comentárselo al médico.

¿Será posible tener una infección que no se vea en los análisis? De todas formas yo creo que no es la única causa, porque las sensaciones placenteras han disminuido en general... Recuerdo el gustazo que sentía antes con las caricias, lametones... Ahora todo está apagado, dormido. El cuerpo responde a los reflejos de erección y eyaculación, pero no hay sensación eléctrica, ni la escalada hacia el orgasmo; no se sienten los espasmos, ni el alivio posterior.

Yo sé que la respuesta está ahí fuera, en algún sitio, y lo voy a descubrir. POR MIS COJONES.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Gamberradilla

De verdad que no lo he hecho con mala intención, pero es que me lo han puesto tan fácil...

Como he comentado en alguna ocasión, uno de mis problemas es que sólo me atrae físicamente un tipo muy determinado de hombres... Gorditos (o más bien debería decir fornidos), velludos, no jóvenes ni demasiado mayores... Aunque todo es relativo y generalizar no es bueno (tampoco en esta frase), soy como soy y no puedo darle más vueltas.

El caso es que me estaba dando un paseo por gayroyal y un chicarrón del norte de 24 años me escribe "olaaaaa".

Me he dicho: jo, otra vez a no contestar, porque cuando lo hago con educación no lo entienden, se ilusionan y piensan que la atracción es mutua. Por una parte es comprensible que piensen así, pero al final acabo por no contestar unos cuantos mensajes para no herir sensibilidades... Creo que en algún momento hablaré del tema, pero no ahora.

Resulta que antes de borrar el mensaje, he mirado la página del chico. Un tío guapo, alto, fuerte... Pero por desgracia no es mi tipo para nada, además muy jovencito. Si a mí me gustan bajitos, gordetes y con cara de buenos, ¿qué le voy a hacer? Total, que encuentro en una de las páginas su texto de presentación, que decía lo siguiente:

"buscando gente maja... si lo que primero me vas a preguntar es si soy activo o pasivo vete a chuparla... pierdes el tiempo... los demas bienvenidos"

Entonces pulsé en el enlace de "responder" y en el texto del mensaje escribí: "¿eres activo o pasivo?".

Un minuto después tenía su respuesta: "perdona?". Entonces ya sí que borré el mensaje.

¿Soy malo? No sé, yo creo que no. Simplemente sé lo que quiero y lo que no... Soñar es bonito y eso.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Realidad Distorsionada

Una de las razones por las que he dejado de escribir es que... No sé hacia dónde ir, estoy desorientado, lo que no quiere decir que haya abandonado los blogs, pero no quiero estar escribiendo cada dos por tres el típico artículo de "sigo aquí, este blog no está cerrado". También me pregunto muchas veces si es adecuado contar según que cosas aquí, puesto que un amigo ya me dijo desde el principio que le parecían cosas demasiado personales para compartir.
Pero no tengo muchas otras "terapias" en las que apoyarme, así que pienso que contar este tipo de cosas puede servir de algo, sobre todo si la gente comenta, da ideas, etc. Allá va la historia de hoy...

Estoy en el pasillo observando a la gente. Me sorprende la cantidad de público, pero en realidad no es extraño debido a ser un fin de semana con puente incluido. A veces me entretiene acudir a uno de estos sitios aunque sólo sea para tomar un poco de calor, sudar y darme una buena ducha, porque me relaja bastante. La verdad es que hay bastantes personas agradables de ver, pero más o menos desde hace año y medio, unas cosas por otras y entre pitos y flautas, no hay mucho que hacer.

Por eso me sorprende que aparentemente mi invisibilidad no funcione por un día. Alguno que otro pasa mirando, hay quien incluso lo hace rozando para llamar la atención, y siempre está quien va más allá, directamente metiendo mano sin pedir permiso. A veces cuesta lidiar con la gente, hay quien no entiende un "no" con educación, y la mayoría de las ocasiones, no te hará caso quien tú quieres que te lo haga.

Y sin embargo, un hombre ya ha pasado un par de veces rozando mi barriga con su antebrazo. A la tercera vez, le acaricio levemente la espalda en respuesta. Se da la vuelta y me mira, tratando de saber si he sido yo. Le hago un gesto afirmativo para que se acerque si quiere. Viene hacia mí, le saludo y le pregunto qué tal le va.

-Bien, por aquí dando una vuelta -responde.
-Pues ya somos dos. ¿Eres de aquí?
-No, soy de fuera pero vivo aquí.
-Ahá.
-Esto, es que he venido con un amigo y no puedo despistarme mucho.
-Ya, tranquilo, no pasa nada.
-¿Tienes perfil en el bear?
-Sí, es fácil de recordar: "redondeado".
-Pues te mandaré un mensaje.
-Vale, cielo.

Me da un beso y se marcha. Yo sigo en el mismo sitio, viendo pasar a la gente. Me voy a dar una vuelta. Casi todas las cabinas están ocupadas hoy, o bien cerradas con gente dentro, o bien abiertas pero también con hombres esperando lo-que-sea. Nunca he esperado dentro de una con la puerta abierta. Prefiero hacer contacto fuera y buscar una vacía si me hace falta. Vuelvo al pasillo de fuera, que hay algo más de luz. A mí el tema cuartos oscuros y similares no me hace gracia. La vista juega un papel clave para mí y en la oscuridad soy incapaz de entrar en situación, menos aún con gente anónima.

Uno de los hombres a los que había echado el ojo pasa por delante de mí. Le hago una pequeña caricia en el hombro. Se detiene y me mira. Tarda un segundo en decidir, pero al final se queda. Sin una palabra, acerca sus labios a los míos. Nos besamos, agarrados. Enseguida me pregunta si quiero que vayamos a buscar una cabina. Allá que vamos, a ver si hay suerte, porque está casi todo lleno. Encontramos una y entramos, cerrando por dentro.

Nos besamos y acariciamos un rato. Le digo si quiere que nos tumbemos un poco y accede. Más besos y caricias, ya acostados. Entonces me pregunta:

- ¿Te gusta el popper?
- No, yo de drogas nada.
- Jejeje, si no es una droga...
- Claro que es una droga.
- No es cocaína o algo así... Además no tengo.
- Vale, pero vamos, aunque no sea como la coca u otras, es una droga.

Volvemos unos segundos a los besos que habíamos dejado, pero enseguida me dice:

- Oye chico, lo siento, pero se me baja. Vamos a dejarlo.
- Pues como quieras, no sé si habré hecho algo mal.
- Jeje, no hombre, esto es cosa de dos, no es culpa de nadie, tranquilo.
- Venga, pues hasta luego entonces.
- Hasta luego.

Se marcha. Me enrollo de nuevo la toalla y salgo a dar otra vuelta. ¿Cómo que el popper no es droga? Allá cada uno con su conciencia, pero me da que mucha gente se engaña a sí misma.

domingo, 23 de agosto de 2009

Cruising... Bueno, Casi. Pre-Cruising. O Algo.

Bueno, los tres amigos con los que más suelo salir me dejaron tirado como una colilla se fueron de vacaciones y mi familia me dio la patada hace tiempo se marchó al pueblo, así que el fin de semana se presentaba solitario, lo cual no quiere decir que fuese malo. Al final se me ocurrió que podría hacer algo diferente, así que el viernes lo dediqué a descansar, que toda una semana de madrugones me pasa factura y el sábado por la mañana me puse a planificar.

Hace tiempo descubrí la página de forogaycruising, un sitio creado por una pareja de osetes que pretende al menos recoger los sitios de cruising conocidos en España para que otras personas los visiten. No he hablado con ellos y tampoco es bueno que estos sitios los conozca demasiada gente, porque se van desvirtuando y pueden desaparecer... Pero como mi blog no lo lee ni El Tato, tampoco creo que haya mucho peligro. Si me lo solicitan, borraré la información de la página sin problema.

El caso es que había un par de sitios en el foro que me parecían bastante accesibles, así que estuve mirando los mapas y ayer me puse a ello.

Sábado por la tarde

Primero examiné el lugar del que hablan en este enlace. Seleccioné estas coordenadas en Google Maps: 40°24'55.93",-3°39'0.67". Solamente es necesario introducirlas en la caja de texto y pulsar el botón "Buscar en Maps", con lo que te lleva a esta localización. Bueno, la verdad es que los enlaces de Google Maps no funcionan bien del todo, es mejor usar las coordenadas.

Estuve estudiando cómo ir para allá con el coche, porque me suelo perder bastante. Decidí llevarme el GPS por si acaso, aunque no lo encendí a la ida. La llegada fue sin problema, encontré un sitio para aparcar y salí a dar un paseo. Enseguida vi el descampado que se menciona y efectivamente, es el típico sitio que me imagino para cruising: terraplenes, montones de arena irregulares, algo de maleza (no mucha) y en general, imposible saber lo que puede haber ahí dentro... Veredicto: yo ahí no me meto en solitario.

Después subí hacia el Parque de la Elipa. Había muy poca gente, no era de extrañar con el calor reinante. Por el tamaño del parque, deduzco que no es muy fácil hacer cositas, ya que no vi mucho escondrijo claro. Pero creo que sí debe haber ambiente, porque a la vuelta vi a alguien haciéndome un escaneo completo a distancia, incluso dándose la vuelta para seguirme a ver si le hacía caso.

Volví dando un paseo hasta el coche, encendí el GPS para intentar no perderme... Pero parecía estar programado por el demonio. Probablemente no recibía bien la señal, aparte de que no está actualizado. Total, que no me sacaba a ninguna autovía, me hizo atravesar media ciudad hasta que llegué a un lugar que me sonaba y lo apagué. ¿"Recalculando su ruta"? ¡Será hija de la gran p***!


Domingo por la tarde


Estuve dudando si ir o no a el otro lugar que había visto en forogaycruising (coordenadas 40°24'39.80",-3°37'50.91" en Google Maps) para ir a la otra localización. Podría haber ido el mismo día a los dos sitios, porque están bastante cerca el uno del otro, pero todavía me cuesta un poco caminar normalmente, así que preferí no forzar demasiado el pie. Aparte, así he estado ocupado las dos tardes.

Decidí dejarme el GPS en casa porque total, de poco me había servido el día anterior. A ver si algún día consigo actualizarlo. Cogí el coche y llegué sin problema al lugar. Salí a pasear y lo primero que me llamó la atención es que todo un lateral de la parcela está vallado. Parece que están haciendo un carril bici o algo así, y es posible que estén construyendo algo más, porque se ven como escaleras y alguna pasarela. Di la vuelta a la esquina y seguí por la calle Fuente Carrantona hasta una rotonda bajo la N-23. Efectivamente el sitio era similar, montones de arena y parecía bastante abandonado, pero me da la sensación de que tiene menos cobijo que el otro descampado, porque no parece que haya tantos desniveles y la vegetación es escasa. De todas formas llegué a la misma conclusión: yo no tengo valor para meterme en un sitio de estos solo. A la ida no vi a nadie, pero a la vuelta apareció por allí deambulando un chaval en bici.

Volví al coche, con idea de pasarme por la sauna de Moratalaz, que pillaba cerca. Tras un par de vueltas aparqué y salí a buscar el local, que está en los bajos de un edificio. Pero cuando llegué al lugar, había un montón de chavales y chavalas sentados y pasando la tarde en las escaleras por las que debía bajar para entrar. Me dio palo pasar por delante de ellos, pues la puerta de la sauna estaba justo a su lado y no se veía a nadie entrando ni saliendo. Así que me di la vuelta, cogí el coche y me dispuse a volver a casa.

Confiaba encontrar el camino de vuelta, aunque tuve la mala pata de no venir por donde me apetecía y me parecía más sencillo. Al final acabé en el megatúnel en que se ha convertido la parte sur de la M-30. Si ya odio la susodicha calle por el caos que suponen los montones de entradas, salidas y carriles que se entrecruzan, no te digo nada de viajar kilómetros y kilómetros encerrado en un túnel.

Pero en fin, yo creo que al final he aprovechado bastante el fin de semana a mi modo, incluyendo mis buenos ratos de televisión, descanso e Internet. Lo que no quiero es quedarme en casa sin hacer nada, hay que disfrutar de la vida mientras se pueda.

martes, 28 de julio de 2009

Cosa Grande

Hay muchas cosas que es difícil explicar a alguien que no ha vivido una situación. Se pierden los matices de las conversaciones, los gestos, la unión de montones de detalles que hacen que un momento sea memorable (por memo, o por ser digno de memoria, indistintamente). En una conversación salen muchas "bromas privadas" que probablemente otras personas no puedan entenderlas fuera del contexto. Pero aquí estoy, intentando compartir un momento ocurrido hace poco que me impactó bastante. Sé que debería haberlo contado antes, pero bueno, ya se sabe, lo tenía en borrador hace tiempo y no ha salido hasta ahora.

Hace unos meses hice mi primer viaje largo con unos amigos. Me refiero a mi primer viaje largo conduciendo yo, que fue una verdadera experiencia. En el lugar de destino conocimos a otros amigos de nuestros amigos, que resultaron ser unos cachondos de mucho cuidado. La estancia fue muy agradable, gracias a que nos hicieron de guías pudimos ver la ciudad pateándola de arriba abajo, que es como yo pienso que hay que verlas, por mucho que sea agotador. Aunque terminé hasta los cojones de andar, como sólo fueron dos días disfruté todo lo que vimos.

Uno de los días fuimos a cenar a un restaurante que el anfitrión conocía por visitar de vez en cuando. Entramos a preguntar si había mesa y el dueño nos dijo que enseguida, que había una mesa que estaban en los postres, así que salimos fuera a esperar.

Conste que lo que voy a contar no lo hicimos a mala leche, sino que con el cachondeo del momento la bola de nieve fue aumentando hasta alcanzar proporciones gigantescas.

El caso es que enseguida surgió el tema:

- Jo, qué plumón tiene el camarero, ¿no?
- Ya te digo.
- Bah, hay gente que tiene pluma y luego no...
- Ya, ya.
- Yo vengo a comer de vez en cuando, la mujer está ahí, en la barra.
- Bueno, bueno, eso no tiene que ver.
- Anda, mal pensados.

Sí que se le notaba algo, pero yo no le había dado mucha importancia. Al poco, mientras el murmullo y los comentarios subían de nivel, volvió a salir el dueño a decirnos que ya estaba la mesa libre.

- Ya podéis pasar si queréis.
- Mírale el gesto, es acojonante.
- Y los andares, y los movimientos de las manos.
- Calla, que vuelve.

Una vez sentados, nos preguntó si íbamos a comer de menú, o si íbamos a pedir algunas raciones para compartir y luego podríamos escoger el segundo que quisiéramos. Alguien le preguntó qué nos recomendaba él y dijo que nos podía contar las cosas que tenía de primeros y de segundos para que decidiésemos. Estuvimos de acuerdo y nos soltó la lista de platos interminable. Escogimos unos pocos, anulamos alguno porque nos parecía mucho y luego nos dijo otra lista interminable con los segundos. Volvimos a escoger, tomó nota y se marchó.

Los comentarios ya eran de cachondeo total, sin mal rollo, pero es que era verdad que se le notaba bastante amanerado. Lo bueno es que el tío hizo bien su trabajo y hasta nos sirvió los platos que habíamos anulado, vamos, que nos los colocó bien. Pasó a retirar los primeros, preguntándonos qué tal estaba todo y dijimos que muy bien, lo cual era cierto.

En estas que alguien le preguntó cuál era el significado del nombre que llevaba en la camiseta. Yo creo que aquí el hombre ya se había dado cuenta perfectamente de que todos entendíamos, aunque no estaba del todo en la onda de nuestras risas. Se puso a explicar que era su apellido, y que también era el nombre de un pueblo y de una montaña. Y dijo que el significado de la palabra era cabeza grande, o cosa grande. Le tiraron una pulla, "¿cabeza grande? ¿cosa grande? ¿de qué cabeza estamos hablando?" o algo así y dijo "¿pues qué cabeza va a ser? ¿qué quieres, que te enseñe el carnet de identidad?".

A mí se me abrieron los ojos como platos, estábamos en una situación que parecía de Almodovar total. Cuando se fue a por más cosas a la cocina, uno de mis amigos ya no podía aguantar las carcajadas, mientras que otro colega y yo estábamos en modo "no me lo puedo de-creer". El hombre volvió con los segundos y no sé cómo surgió el tema, pero se puso a hablar de que tenía una hija en una prestigiosa universidad extranjera. "¿Que tienes una hija en esa universidad?". "Sí, ya tiene más de treinta años, la mandamos para allá con mucho esfuerzo y es un cerebro".

La cena continuó con el cachondeito infundido por el vino y la juerga. Al final nos preguntó si íbamos a tomar postre y ninguno quisimos, porque habíamos cenado demasiado. Pedimos la cuenta, pagamos y nos levantamos. Cuatro de nosotros salimos antes, pero el cachondo del grupo y otro colega fueron los últimos y los únicos que vieron el remate de la jugada, que fue lo que más me impactó cuando nos lo contaron.

Resulta que mientras salíamos los cuatro, el dueño estaba hablando con los otros dos y de pronto entró en el restaurante un chicarrón tremendo y el dueño se quedó alelado mirándole. Entonces el cachondo le dijo: "¿qué pasa?" y el dueño le hizo un gesto con la cabeza en dirección al chicarrón y luego otro gesto resoplando. Acababa de confirmarlo en el último momento y después nuestros colegas salieron y nos contaron la escena final. No podíamos parar de reír, pero sobre todo el otro colega y yo alternábamos las carcajadas con cara de "alucino pepinillos".

Pues sí, en el mundo debe haber montones de personas que se casan y tienen hijos para "llevar una vida normal", o por lo menos para que nadie pueda hacer un comentario a destiempo. Pero los comentarios se siguen haciendo. Y lo bueno es que en este caso, cuando este hombre vio que íbamos de cachondeo sano, acabó revelándose a nuestros colegas. Evidentemente no voy a dar detalles para preservar su intimidad, pero fue un rato gracioso. Lástima no poder expresar todo lo que ocurrió en esa cena.

martes, 21 de julio de 2009

Cómo Perder El Tiempo

Dificultad: Muy fácil.


Tiempo de preparación:


Tiempo de cocinado: A voluntad.

Ingredientes:


Opcional:

  • Un par de cuentas de blogger.
  • Cualquier cosa que ayude a perder el tiempo, a voluntad.


Preparación:
Se sienta a la persona sin prioridades delante de un ordenador y se la deja macerar visitando todas las páginas mencionadas y las que se le van ocurriendo por el camino, en modo de sólo lectura, es decir, sin participar activamente. Se sirve caliente.

Consejo de presentación:
Puede acompañarse de un par de cuentas de blogger, aunque es difícil que la persona sin prioridades se decida a actualizarlas. También puede aliñarse con cualquier actividad que pueda realizarse con un ordenador, pero quedan descartadas todas aquellas que tengan una utilidad práctica.

Historia de la receta:
Descubierta hace diez años, de origen desconocido. La fórmula actual poco tiene que ver ya con la composición en sus comienzos. En los tiempos originales podía llevar al éxtasis con facilidad, probablemente por su simplicidad y la inocencia del concepto inicial. Durante años conservó una entidad propia con la que sobrevivió en el difícil mundo culi-nario. Con el tiempo, sin embargo, ha ido incorporando cada vez más ingredientes que no han mejorado su sabor, sino todo lo contrario, aportándole ciertos aromas agrios y amargos. En el año 2008 sufrió un incidente que significó un punto de inflexión en su composición, a partir del cual no se ha podido corregir la tendencia inadecuada por falta de información. Se recomienda almacenar a temperatura de criogenización, a la espera de que en el futuro pueda aparecer una solución que reconduzca el producto hacia el buen camino.

miércoles, 24 de junio de 2009

De Culo Y Contra El Viento

Iré al grano: Estoy hecho una braga. Me encuentro fatal, la pierna me duele por todas partes. Ya he ido al traumatólogo privado. Me preguntó lo que me pasaba y me estuvo moviendo la pierna en diferentes posiciones. En el informe apuntó con letra casi ilegible que mi problema era la fascitis plantar que yo mismo le comenté y algo así como gonartritis, que según leo es inflamación de la articulación de la rodilla (cosa que yo no noto). Me solicitó unas sesiones de rehabilitación y que volviese a él cuando hubiera terminado.

Hoy me tocaba ver a la rehabilitadora. Se me ha pasado el turno porque soy cliente nuevo y no conocía el consultorio, así que he tenido que esperar un buen rato. Ni siquiera me ha mirado la pierna. Me ha preguntado si se me hincha la rodilla por lo que escribió el médico en el informe y le he dicho que no, aunque como me duele toda la pierna, le he hecho notar que también están incluidos los dolores en esa zona. Ha vuelto a garrapatear otro par de documentos ilegibles y me ha dicho que bajase al gimnasio a ponerme de acuerdo con el horario.

Me comentó que uno de los documentos era para pedir una autorización a mi mutua y el otro para entregarlo en el gimnasio. "Antes de que terminen de darte todas las sesiones, vuelve a verme", dijo.

Abajo me han tomado nota. La chica que me atendió me dijo que por la tarde había lista de espera, que podía intentar llamar a la gente de la mañana a ver si ellos iban mejor. De todas formas sería complicado tener que ausentarme del trabajo... Aun en el de por la tarde ya voy a tener que hacer florituras. Esta también me comentó que tenía que pedir la autorización a mi mutua antes del primer día que fuese al gimnasio.

El camino a casa (unos 800 metros) se me ha hecho eterno. He llamado a la mutua para preguntar cómo tenía que enviarles el documento y me han dicho que no hacía falta, que tendría que llamarles de nuevo cuando me hayan dado cita concreta y que ya enviarán ellos la autorización directamente al centro de salud. Aquí cada uno me cuenta una historia diferente... Mañana tendré que volver a llamar al centro de salud a ver si me confirman la versión, no sea que los unos por los otros, consigan que me quede sin rehabilitación.

Lo peor es que creo que no será suficiente... Si me duele toda la pierna y por lo que he creído entender únicamente me van a dar un láser en el pie y en la rodilla, ¿qué pasa con el resto? Creo que esperé demasiado tiempo antes de ir al médico la primera vez... Pero me siento estafado, tanto por una sanidad como por la otra. Desde hace más de un año, veo que ningún médico ha conseguido que yo mejore en ningún aspecto. Yo creo que ni ellos mismos saben lo que hacer con un dolor no localizado. Y según pasa el tiempo voy a peor. Si consigo algún pequeño avance, con los retrasos temporales retrocedo el doble. El dolor es una tortura, pero me niego a tomar calmantes constantemente. Sólo lo hago cuando no puedo más.

¿Qué más puedo hacer yo para curarme? Ya fui por mi cuenta a un fisioterapeuta y no conseguí ninguna mejoría, nada más que gastar dinero... Dichoso dinero. Hace poco vi la noticia de un futbolista famoso al que tardaron un par de días como mucho en diagnosticar y operar después de lesionarse a lo bestia. La respuesta está clara, aquí el que no tiene dinero, no se cura. Es así de simple.

Cada vez me cuesta más esfuerzo caminar, incluso esfuerzo mental por pensar en el dolor del momento y en el que vendrá después. Y de otros temas ya ni hablo. No es que me dé igual, pero ahora lo único que quiero es que se me quiten los dolores. Conseguir placeres ya ha desaparecido de las prioridades. Y sí, hoy ha sido un día muy malo anímicamente. Me he hundido un poco, pero lo único que puedo hacer es volver a levantarme y esperar, confiar en que algún día mejoraré. Si tuviese la certeza de que podría avanzar con otro fisio, o con alguien que me indicase qué ejercicios puedo hacer, lo volvería a intentar.