Sé que este articulo (como tantos otros) puede ganarme muchos más detractores que lectores, pero tengo la costumbre de ser sincero... De todas formas, tampoco se puede decir que me haya leído mucha gente, así que allá voy, a intentar explicar lo que espero...
Primero de todo, puede que mi forma de ver las cosas me esté limitando mucho con respecto a encontrar un compañero sentimental, pero no sé qué hacer para cambiar cómo soy.
Además, a veces no tengo claro si realmente busco un compañero sentimental; una vez me ocurrió y fue muy bonito, pero cuando se rompió por causas que nunca he llegado a conocer me marcó un poco. He pensado mucho sobre todo aquello, aunque ya no tenga mucho sentido porque han pasado años y las circunstancias han cambiado bastante... Así que por más que me pese, el pasado es algo que tengo que intentar olvidar, porque no consigo sacar nada en claro.
La mayor limitación que me veo es que estoy buscando un flechazo: busco alguien que primero me atraiga físicamente, porque pienso que lo demás, los sentimientos, se pueden ir desarrollando con el tiempo. Tengo amigos que me dicen que esta forma de ver las cosas está equivocada, porque el flechazo se agota y después no queda nada, mientras que si primero surge la amistad y se van desarrollando los sentimientos, cuando te quieres dar cuenta ya ha ocurrido: te has enamorado sin sospecharlo.
El problema es que mis preferencias físicas son muy cerradas y como he contestado alguna vez, "antes que tener sexo con ciertos tíos, preferiría una tía". No es que vaya a desplazarme hacia las relaciones heterosexuales, pero el físico de muchos hombres más que "ponerme", me "quita" completamente. Sí, soy raro, raro, raro. Por eso, veo muy difícil comenzar una relación en base a los sentimientos sin tener en cuenta el físico: cuando llegase el momento en que la otra persona estuviese enamorada de mí, yo no podría pasar al plano sexual si no me sintiese atraído por él.
He tenido temporadas en las que ansiaba no vivir solo. A veces es un coñazo. Por otra parte, estoy acostumbrado a ello y un cambio sería bastante chocante al principio. Lo que tengo claro es que en caso de que ocurra, hay que hablar mucho, que los tíos somos poco comunicativos en comparación con ellas y ponerse de acuerdo en todo, a veces cediendo uno, a veces el otro.
Dicen que en estos casos es inútil buscar, que las situaciones surgen y punto, así que no sirve de nada obsesionarse y sí estar abierto a lo que pueda ocurrir. Yo creo que todavía necesito matar un puntito de esa ansiedad y abrir un poco más las puertas para que llegue quien tenga que hacerlo.
miércoles, 16 de enero de 2008
martes, 15 de enero de 2008
Suavemente
Después de hablar más o menos tiempo con alguien, a veces se pone uno de acuerdo y surge la posibilidad de quedar. Normalmente cuando se queda por sexo, cada persona ya ha comentado las cosas que le gustan y sabe lo que el otro quiere.
Yo siempre digo que me gusta la suavidad, las caricias, besos, abrazos, sexo oral, etc. No soy amigo del dolor ni por lo más mínimo. Pero aunque no me gusta hacerlo, si una persona en un momento dado (no por costumbre) necesita roces más fuertes del tipo de pequeños pellizquitos, o que sean con las uñas o los dientes, puedo estar de acuerdo en darlos si eso le excita... De todas formas se me hace difícil porque me imagino que me lo estuvieran haciendo a mí y no me pone nada, sino todo lo contrario. Y por supuesto todo el tema del sado, dominación y cualquier cosa que se le parezca, aunque sea en su forma más leve, queda totalmente descartado.
Dado que disfruto mucho cuando hay cariño y suaves caricias, o por ejemplo me pasan la lengua por las tetillas (de las cosas que más loco me vuelven si lo hacen bien, tomen nota :D), pierdo la excitación cuando insisten en pellizcarme o estimularme más fuerte de lo necesario. En serio, no sirve de nada salvo para que deje de disfrutar, yo soy así y las situaciones son siempre calcadas...
- ¡Ay! De verdad, que si quieres que te mordisquee, yo lo hago, pero no me muerdas....
- Pero si no te he hecho nada.
- Ya. En fin, lo que tu digas... ¡Ay, que no me muerdas!
- ¿Pero te molesta? Si no es nada, sólo rozarte...
- Pero qué coño no es nada, que no me gusta, hombre.
...Y así sucesivamente, de poco sirve decirlo, porque el tío insiste e insiste. No sé qué hacer y no me ha pasado una vez, sino varias, con lo desagradable que es. Entiendo que a otros les pueda gustar una estimulación más fuerte, pero ¿tan difícil es comprender que a mí no me gusta lo mismo? Así que parece que a una persona que tenga esa costumbre no la sacas de ahí nunca. Lo que más me jode es que no sé si son tan cortos que no saben adaptarse, o es que no hacen caso porque no les da la gana y te están fastidiando aposta.
Por supuesto que en otras ocasiones he conseguido justo lo que me gusta y si por casualidad, alguno de los que me lo ha hecho así lee estas líneas, puede que se acuerde de mí muriéndome de gusto bajo su lengua. Olé, olé y olé, eso si que fue satisfacción. Aunque sé que nadie quiere repetir... a ver si alguna vez me equivoco y me llamáis, hermosos :)
Al próximo que me muerda los pezones le ostio.
Yo siempre digo que me gusta la suavidad, las caricias, besos, abrazos, sexo oral, etc. No soy amigo del dolor ni por lo más mínimo. Pero aunque no me gusta hacerlo, si una persona en un momento dado (no por costumbre) necesita roces más fuertes del tipo de pequeños pellizquitos, o que sean con las uñas o los dientes, puedo estar de acuerdo en darlos si eso le excita... De todas formas se me hace difícil porque me imagino que me lo estuvieran haciendo a mí y no me pone nada, sino todo lo contrario. Y por supuesto todo el tema del sado, dominación y cualquier cosa que se le parezca, aunque sea en su forma más leve, queda totalmente descartado.
Dado que disfruto mucho cuando hay cariño y suaves caricias, o por ejemplo me pasan la lengua por las tetillas (de las cosas que más loco me vuelven si lo hacen bien, tomen nota :D), pierdo la excitación cuando insisten en pellizcarme o estimularme más fuerte de lo necesario. En serio, no sirve de nada salvo para que deje de disfrutar, yo soy así y las situaciones son siempre calcadas...
- ¡Ay! De verdad, que si quieres que te mordisquee, yo lo hago, pero no me muerdas....
- Pero si no te he hecho nada.
- Ya. En fin, lo que tu digas... ¡Ay, que no me muerdas!
- ¿Pero te molesta? Si no es nada, sólo rozarte...
- Pero qué coño no es nada, que no me gusta, hombre.
...Y así sucesivamente, de poco sirve decirlo, porque el tío insiste e insiste. No sé qué hacer y no me ha pasado una vez, sino varias, con lo desagradable que es. Entiendo que a otros les pueda gustar una estimulación más fuerte, pero ¿tan difícil es comprender que a mí no me gusta lo mismo? Así que parece que a una persona que tenga esa costumbre no la sacas de ahí nunca. Lo que más me jode es que no sé si son tan cortos que no saben adaptarse, o es que no hacen caso porque no les da la gana y te están fastidiando aposta.
Por supuesto que en otras ocasiones he conseguido justo lo que me gusta y si por casualidad, alguno de los que me lo ha hecho así lee estas líneas, puede que se acuerde de mí muriéndome de gusto bajo su lengua. Olé, olé y olé, eso si que fue satisfacción. Aunque sé que nadie quiere repetir... a ver si alguna vez me equivoco y me llamáis, hermosos :)
Al próximo que me muerda los pezones le ostio.
sábado, 29 de diciembre de 2007
El hombre invisible
Seguro que la ciencia ha dedicado montones de recursos a desarrollar alguna técnica para ocultar personas. No busquen más, el hombre invisible existe: soy yo. Bueno, no sólo yo, ya que el grado de invisibilidad del que quiero hablar depende de las circunstancias, así que pondré algún ejemplo para que se entienda mejor.
La situación más común es encontrar en un bar a alguien que te gusta. Por mucho esfuerzo que pongas, si a ese hombre no le atraes ¡ya eres invisible! A partir de ese momento, no importa que le claves la mirada para intentar atraer su atención, ya que no podrás siquiera hacerle un guiño. Cuando él eche una ojeada por el local, se producirá un salto al pasar por tu área (por ejemplo pestañeará o desviará la vista hacia abajo lo justo para que tus ojos no aparezcan en su panorama).
Observando la situación desde fuera, puede verse que el sujeto A mira al sujeto B, mientras éste está mirando al sujeto C y así sucesivamente. El fenómeno del hombre invisible es traicioneramente parcial: eres visible para todos salvo justo para quien pretendes que te mire. También es recíproco: las personas que no te atraen desaparecen igualmente de tu campo visual.
Yo tengo una teoría y es que a mayor cantidad de gente en un local, el fenómeno del hombre invisible es más común. Por ejemplo en época de concentraciones de osos en una ciudad, la atención de la gente puede dispersarse mucho y no concentrarse en nadie en concreto. Sin embargo, aunque en el bar haya sólo dos personas, si la suerte hace que la atracción sea mutua, no es necesario más.
La sauna es un ejemplo aún más increible del fenómeno, ya que siendo un lugar donde todo el mundo va en pelotas, no sé qué hacer, puesto la invisibilidad es aún más patente. En un sitio como este, en el que mucha gente va a practicar sexo, es bastante probable ser invisible a ojos de quien te gusta y que las personas que te están mirando sean invisibles para ti, con lo cual se producirán pequeñas persecuciones entre todos los sujetos de un lado a otro del local.
Bueno, voy a ver si consigo quitarme la capa de invisibilidad de Harry Potter.
La situación más común es encontrar en un bar a alguien que te gusta. Por mucho esfuerzo que pongas, si a ese hombre no le atraes ¡ya eres invisible! A partir de ese momento, no importa que le claves la mirada para intentar atraer su atención, ya que no podrás siquiera hacerle un guiño. Cuando él eche una ojeada por el local, se producirá un salto al pasar por tu área (por ejemplo pestañeará o desviará la vista hacia abajo lo justo para que tus ojos no aparezcan en su panorama).
Observando la situación desde fuera, puede verse que el sujeto A mira al sujeto B, mientras éste está mirando al sujeto C y así sucesivamente. El fenómeno del hombre invisible es traicioneramente parcial: eres visible para todos salvo justo para quien pretendes que te mire. También es recíproco: las personas que no te atraen desaparecen igualmente de tu campo visual.
Yo tengo una teoría y es que a mayor cantidad de gente en un local, el fenómeno del hombre invisible es más común. Por ejemplo en época de concentraciones de osos en una ciudad, la atención de la gente puede dispersarse mucho y no concentrarse en nadie en concreto. Sin embargo, aunque en el bar haya sólo dos personas, si la suerte hace que la atracción sea mutua, no es necesario más.
La sauna es un ejemplo aún más increible del fenómeno, ya que siendo un lugar donde todo el mundo va en pelotas, no sé qué hacer, puesto la invisibilidad es aún más patente. En un sitio como este, en el que mucha gente va a practicar sexo, es bastante probable ser invisible a ojos de quien te gusta y que las personas que te están mirando sean invisibles para ti, con lo cual se producirán pequeñas persecuciones entre todos los sujetos de un lado a otro del local.
Bueno, voy a ver si consigo quitarme la capa de invisibilidad de Harry Potter.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Inesperada evolución
Es sorprendente encontrarse a veces con cosas que ni de lejos me imaginaba. En este caso es un conocido (no llego a llamarle "amigo" porque la verdad es que tengo muy poca relación con él) acerca del que no sospechaba ciertas facetas. La verdad es que es un buen tío y muy inteligente, me ayudó a buscar trabajo cuando me quedé en paro hace unos años, así que no sé qué hacer para agradecérselo... Le tengo un poco perdida la pista, aunque con el tiempo me he enterado de algunos detalles un poco peculiares acerca de él.
Conocí a este hombre a través de un amigo común de otra ciudad, con el que ambos habíamos establecido contacto en diferentes momentos. Cuando fui a visitar a mi amigo en su ciudad, me comentó a su vez que conocía una persona que vivía cerca de mí y me mostró unas fotos suyas. Al momento la cara me sonó de haberle visto alguna vez en un bar, puesto que tenía un bigote prominente que no mucha gente se deja crecer. Más adelante le vi en persona y me presenté a él diciéndole cómo le conocía.
La verdad es que no hemos tenido mucha relación, aunque siempre que nos vemos, nos saludamos. Lo que sí era curioso de este hombre era su organizada promiscuidad. Alguna vez que estuve tomando un café con él, me comentó con bastante detalle su agenda y yo alucinaba: casi todos los días tenía algún lío, bien fueran amigos que venían a visitarle, bien fueran ligues que había conseguido saliendo. También en sus viajes visitaba a gente y echaba sus polvos. Gran parte de los rollos que me contaba eran además múltiples, en plan tríos o grupos. Pero como he dicho, lo que más me "flipaba" era su capacidad de organización, cómo conseguía encajar en su agenda toda aquella cantidad de tíos, como si fueran las piezas de un puzzle.
La sorpresa de hoy ha ocurrido mientras navegaba por las páginas de un sitio de anuncios que visito a menudo: me he encontrado una foto suya haciendo guarreridas con otro tío y dejándolo bastante claro en el texto de su anuncio: "Aprendiz de Amo busca Maestro [...] para que [...] me asesore acerca de [...] tratar a mi siervo. Entre ambos le daríamos lo que se merece y podríamos compartirle con otros machos dominantes".
Joder, qué miedo. De verdad que me asusta un poco ver cómo evoluciona la gente. Supongo que para ellos esto es un juego, pero me da que muchos luego no saben hacer otra cosa que jugar cada vez a cosas más fuertes.
Conocí a este hombre a través de un amigo común de otra ciudad, con el que ambos habíamos establecido contacto en diferentes momentos. Cuando fui a visitar a mi amigo en su ciudad, me comentó a su vez que conocía una persona que vivía cerca de mí y me mostró unas fotos suyas. Al momento la cara me sonó de haberle visto alguna vez en un bar, puesto que tenía un bigote prominente que no mucha gente se deja crecer. Más adelante le vi en persona y me presenté a él diciéndole cómo le conocía.
La verdad es que no hemos tenido mucha relación, aunque siempre que nos vemos, nos saludamos. Lo que sí era curioso de este hombre era su organizada promiscuidad. Alguna vez que estuve tomando un café con él, me comentó con bastante detalle su agenda y yo alucinaba: casi todos los días tenía algún lío, bien fueran amigos que venían a visitarle, bien fueran ligues que había conseguido saliendo. También en sus viajes visitaba a gente y echaba sus polvos. Gran parte de los rollos que me contaba eran además múltiples, en plan tríos o grupos. Pero como he dicho, lo que más me "flipaba" era su capacidad de organización, cómo conseguía encajar en su agenda toda aquella cantidad de tíos, como si fueran las piezas de un puzzle.
La sorpresa de hoy ha ocurrido mientras navegaba por las páginas de un sitio de anuncios que visito a menudo: me he encontrado una foto suya haciendo guarreridas con otro tío y dejándolo bastante claro en el texto de su anuncio: "Aprendiz de Amo busca Maestro [...] para que [...] me asesore acerca de [...] tratar a mi siervo. Entre ambos le daríamos lo que se merece y podríamos compartirle con otros machos dominantes".
Joder, qué miedo. De verdad que me asusta un poco ver cómo evoluciona la gente. Supongo que para ellos esto es un juego, pero me da que muchos luego no saben hacer otra cosa que jugar cada vez a cosas más fuertes.
martes, 6 de noviembre de 2007
adiós, amigo
(publicado originalmente el domingo 22 de octubre de 2006, 03:51:00 PM)
Nadie te prepara para la pérdida de un ser querido. La primera mala noticia vino directamente de él: una llamada de teléfono, lágrimas incontenibles. Lo que me han encontrado es malo. Palabras de ánimo y de aliento, diciéndole que lo que tiene que hacer es luchar con todas sus fuerzas, que los médicos harán todo lo posible pero que él tiene que poner todo de su parte.
Mentiras piadosas que no dejan de ser mentiras, aunque no conozco el estado en detalle, ni quiero saberlo para aferrarme a algo. Malos presentimientos que no quiero escuchar. Pequeñas esperanzas tras alguna mejora. Una salida del hospital en el intermedio entre radioterapia y quimioterapia. Reentrada tras una recaída fulminante. Tratamientos que sólo consiguen destrozar las pocas defensas que quedan. Yo no sé qué hacer, no sé si puedo hacer algo por ayudar, en la forma que sea... Mi falta de experiencia es enorme.
Cada vez se hacía más duro ir a visitarle... Es muy duro ver a una persona postrada en una cama, después de haberle conocido en toda su actividad. Entre los dos estaba claro que me tendría a su lado cuando me necesitase, pero me dolía mucho estar más tiempo.
La culpa siempre nos hace mirar atrás, pensando que podríamos haber cambiado algo para que no llegase el desenlace. Pero hay tantos elementos que el cambio se hace bastante incontrolable. ¿Podría haber ido antes al médico? ¿Pudo el médico darle poca importancia al principio? ¿Podría haberse salvado aunque le hubiera dado más importancia? ¿Se utilizó el tratamiento adecuado? ...Siempre nos quedaran todas esas dudas y muchas otras.
Una amistad de cinco años que comenzó casi por casualidad. Tras el primer encuentro a través de Internet, la mayoría de las veces no se suele volver a coincidir. Pero yo siempre he sido muy solitario y se me ocurrió volver a llamarle para salir a dar un paseo. En pocas reuniones se perfiló como alguien con quien podía hablar de cualquier tema que me interesase o preocupase. La mayoría de sus amigos lo eran prácticamente desde hacía treinta años. En comparación, sólo he formado parte de una pequeña parcela de sus vidas, pero me han abierto los ojos al mundo y nunca podré agradecérselo bastante.
Era, sin ningún género de duda, mi mejor amigo. Por supuesto que tengo otros amigos, no muchos, pero algunos quedan, casi todos de la época estudiantil. Pero no me puedo integrar completamente con ellos por culpa de los secretos. Me autoexcluyo, porque incluso entre la gente joven hay muchos prejuicios, pero también porque yo mismo no estoy seguro de que deban saberlo. Alaska lo dijo una vez y ha quedado bien claro: ¿A quién le importa? Está claro que es el mayor escollo en mi soledad e introversión.
Finalmente, recibo una llamada de madrugada, justo antes de salir a trabajar. Pido que me den más datos cuando sepan dónde se hace el velatorio. La información me llega mientras hago la compra por la tarde. Hay detalles curiosos que no se olvidan: recuerdo que justo después de colgar el teléfono, una señora me pide que le mire un precio, porque se ha olvidado sus gafas. Me sorprendo consiguiendo contener mis emociones mientras recojo lo que me falta, lo llevo a casa y tras colocar lo que necesita estar en la nevera, marcho hacia el tanatorio. Nunca había estado allí y me meto por la calle equivocada antes de dar con el camino correcto.
Saludo a la familia y los presentes, con los que he tenido muy poca relación hasta ahora. Paso a verle y no puedo evitar romper a llorar. También es la primera vez que me encuentro en una situación de este tipo sin mis familiares para consolarme. Intento calmarme y hablo un rato con su hermano.
Vuelvo a casa. Ceno algo y trato de no pensar mucho. Me voy pronto a la cama para estar listo al día siguiente. Por la mañana vuelvo y esperamos al momento de la partida. Hay mucha emoción en el aire... Lágrimas de nuevo en la despedida.
Adiós, amigo.
Nadie te prepara para la pérdida de un ser querido. La primera mala noticia vino directamente de él: una llamada de teléfono, lágrimas incontenibles. Lo que me han encontrado es malo. Palabras de ánimo y de aliento, diciéndole que lo que tiene que hacer es luchar con todas sus fuerzas, que los médicos harán todo lo posible pero que él tiene que poner todo de su parte.
Mentiras piadosas que no dejan de ser mentiras, aunque no conozco el estado en detalle, ni quiero saberlo para aferrarme a algo. Malos presentimientos que no quiero escuchar. Pequeñas esperanzas tras alguna mejora. Una salida del hospital en el intermedio entre radioterapia y quimioterapia. Reentrada tras una recaída fulminante. Tratamientos que sólo consiguen destrozar las pocas defensas que quedan. Yo no sé qué hacer, no sé si puedo hacer algo por ayudar, en la forma que sea... Mi falta de experiencia es enorme.
Cada vez se hacía más duro ir a visitarle... Es muy duro ver a una persona postrada en una cama, después de haberle conocido en toda su actividad. Entre los dos estaba claro que me tendría a su lado cuando me necesitase, pero me dolía mucho estar más tiempo.
La culpa siempre nos hace mirar atrás, pensando que podríamos haber cambiado algo para que no llegase el desenlace. Pero hay tantos elementos que el cambio se hace bastante incontrolable. ¿Podría haber ido antes al médico? ¿Pudo el médico darle poca importancia al principio? ¿Podría haberse salvado aunque le hubiera dado más importancia? ¿Se utilizó el tratamiento adecuado? ...Siempre nos quedaran todas esas dudas y muchas otras.
Una amistad de cinco años que comenzó casi por casualidad. Tras el primer encuentro a través de Internet, la mayoría de las veces no se suele volver a coincidir. Pero yo siempre he sido muy solitario y se me ocurrió volver a llamarle para salir a dar un paseo. En pocas reuniones se perfiló como alguien con quien podía hablar de cualquier tema que me interesase o preocupase. La mayoría de sus amigos lo eran prácticamente desde hacía treinta años. En comparación, sólo he formado parte de una pequeña parcela de sus vidas, pero me han abierto los ojos al mundo y nunca podré agradecérselo bastante.
Era, sin ningún género de duda, mi mejor amigo. Por supuesto que tengo otros amigos, no muchos, pero algunos quedan, casi todos de la época estudiantil. Pero no me puedo integrar completamente con ellos por culpa de los secretos. Me autoexcluyo, porque incluso entre la gente joven hay muchos prejuicios, pero también porque yo mismo no estoy seguro de que deban saberlo. Alaska lo dijo una vez y ha quedado bien claro: ¿A quién le importa? Está claro que es el mayor escollo en mi soledad e introversión.
Finalmente, recibo una llamada de madrugada, justo antes de salir a trabajar. Pido que me den más datos cuando sepan dónde se hace el velatorio. La información me llega mientras hago la compra por la tarde. Hay detalles curiosos que no se olvidan: recuerdo que justo después de colgar el teléfono, una señora me pide que le mire un precio, porque se ha olvidado sus gafas. Me sorprendo consiguiendo contener mis emociones mientras recojo lo que me falta, lo llevo a casa y tras colocar lo que necesita estar en la nevera, marcho hacia el tanatorio. Nunca había estado allí y me meto por la calle equivocada antes de dar con el camino correcto.
Saludo a la familia y los presentes, con los que he tenido muy poca relación hasta ahora. Paso a verle y no puedo evitar romper a llorar. También es la primera vez que me encuentro en una situación de este tipo sin mis familiares para consolarme. Intento calmarme y hablo un rato con su hermano.
Vuelvo a casa. Ceno algo y trato de no pensar mucho. Me voy pronto a la cama para estar listo al día siguiente. Por la mañana vuelvo y esperamos al momento de la partida. Hay mucha emoción en el aire... Lágrimas de nuevo en la despedida.
Adiós, amigo.
domingo, 30 de septiembre de 2007
Parejas abiertas
Para mí, un capítulo que me cuesta enormemente comprender es el de las llamadas "parejas abiertas". Qué curiosa construcción gramatical. Para mí que una pareja es algo indivisible, en cualquier otro caso no hay pareja que valga, sino que se trata de dos entidades individuales unidas por conveniencia. Por desgracia el diccionario todo lo más que describe para "pareja" es "igual o semejante" y no da una definición similar a mi visión de unidad.
Esta es una discusión feroz que tengo con algunos de mis amigos: según ellos, mi forma de ver la vida está anticuada y dicen que con el tiempo es necesario dar libertad a la pareja para que el fuego no se apague, hacer una serie de acuerdos y que siempre que se respeten las reglas establecidas, y de esa forma no hay ningún problema. Evidentemente, estos acuerdos suelen incluir sexo en grupo (mínimo tríos, aunque hay quien es capaz de meterse en habitaciones llenas de gente). Por lo general, nunca participa un sólo miembro de la pareja, sino que siempre deben estar los dos para que nada se haga a espaldas de la otra parte. De todas formas también para eso hay excepciones.
Tengo un par de razones por las que no me gusta mucho el tema de los tríos: la primera es que no soy muy abierto en mis prácticas, por lo que no sé qué hacer en ciertas situaciones... Pienso que estoy bastante limitado para interactuar con dos personas a la vez (aparte de que disfruto más pudiendo concentrarme en hacer disfrutar a una sola persona). La segunda es que a veces me he encontrado con gente que no se esforzó casi nada en intentar que yo también disfrutase. Es decir, que iban a satisfacerse ellos y mi placer les importaba bien poco. Aunque bueno, eso también se da en las relaciones uno-a-uno.
Puede que la cerrazón de pensamiento sea mía, pero mientras que no considero mal tener aventuras al no tener pareja fija (de hecho queda eso o la autosatisfacción), me cuesta aceptar que no estaría traicionando a nadie si tuviese pareja y practicase sexo con otras personas. Supongo que depende de la educación recibida y la mía no ha sido así... La palabra fidelidad para mí tiene significado.
Muchos de los anuncios de parejas abiertas incluyen una frase similar a esta: "Pero yo quiero mucho a mi pareja, ¿eh? lo demás es sólo sexo". En fin, que discutir sobre este tema es complicado, porque cada cual tiene formada su opinión al respecto.
De todas formas, a modo de ejemplo presento algunas frases que he ido encontrando y a mi juicio son verdaderas joyas de la justificación absurda para mantener eso de "somos pareja":
Esta es una discusión feroz que tengo con algunos de mis amigos: según ellos, mi forma de ver la vida está anticuada y dicen que con el tiempo es necesario dar libertad a la pareja para que el fuego no se apague, hacer una serie de acuerdos y que siempre que se respeten las reglas establecidas, y de esa forma no hay ningún problema. Evidentemente, estos acuerdos suelen incluir sexo en grupo (mínimo tríos, aunque hay quien es capaz de meterse en habitaciones llenas de gente). Por lo general, nunca participa un sólo miembro de la pareja, sino que siempre deben estar los dos para que nada se haga a espaldas de la otra parte. De todas formas también para eso hay excepciones.
Tengo un par de razones por las que no me gusta mucho el tema de los tríos: la primera es que no soy muy abierto en mis prácticas, por lo que no sé qué hacer en ciertas situaciones... Pienso que estoy bastante limitado para interactuar con dos personas a la vez (aparte de que disfruto más pudiendo concentrarme en hacer disfrutar a una sola persona). La segunda es que a veces me he encontrado con gente que no se esforzó casi nada en intentar que yo también disfrutase. Es decir, que iban a satisfacerse ellos y mi placer les importaba bien poco. Aunque bueno, eso también se da en las relaciones uno-a-uno.
Puede que la cerrazón de pensamiento sea mía, pero mientras que no considero mal tener aventuras al no tener pareja fija (de hecho queda eso o la autosatisfacción), me cuesta aceptar que no estaría traicionando a nadie si tuviese pareja y practicase sexo con otras personas. Supongo que depende de la educación recibida y la mía no ha sido así... La palabra fidelidad para mí tiene significado.
Muchos de los anuncios de parejas abiertas incluyen una frase similar a esta: "Pero yo quiero mucho a mi pareja, ¿eh? lo demás es sólo sexo". En fin, que discutir sobre este tema es complicado, porque cada cual tiene formada su opinión al respecto.
De todas formas, a modo de ejemplo presento algunas frases que he ido encontrando y a mi juicio son verdaderas joyas de la justificación absurda para mantener eso de "somos pareja":
- "No creo en la monogamia; creo en la ternura, el compromiso, la complicidad, el construir una vida en común, el estar a tu lado cuando me necesites...pero no entiendo por qué todo esto tiene que ir unido a la monogamia sexual".
- "Tengo pareja, él tiene mi corazón y yo el suyo, pero como no somos compatibles sexualmente, decidimos ser abiertos. Busco un hombre [...de tales y cuales características...] para buenos ratos de sexo sin compomiso [...]". (¿Una relación no sexual? Yo creo que eso se llama amistad. Eso sí, para compartir los gastos de la vivienda, su visión está genial).
- Había un anuncio que creo que ya no está, se salía. Acumulaba todos los puntos de los que he hablado: sentir un amor infinito por una persona que le da alas (permitiéndole tener todas las relaciones sexuales ajenas a la pareja y además sin participar en ellas). Además, lo perfecto para él es no repetir y si te he visto, no me acuerdo. Flipante hasta el extremo. ¿Pero cómo voy yo a encontrar una pareja seria existiendo este tipo de especímenes? Desde luego no tener compromisos puede ser la perfección, pero mi moral grita por todos los poros al leerlo.
martes, 25 de septiembre de 2007
no saber lo que uno quiere
Todos creemos saber lo que queremos, yo al menos lo tengo claro, quizá demasiado claro: mis preferencias son bastante cerradas, pero no sé qué hacer para abrir más mi abanico de gustos, así que me es difícil encontrar gente que me agrade ya que parece que siempre voy buscando un ideal.
Antes de quedar con nadie, cuando el primer encuentro es a través de Internet, prefiero aclarar las dudas que me surjan, que para eso está el correo, los mensajes, etc. Normalmente soy yo el indeciso debido a mis gustos. Pero cuando decido acudir a una cita, no me echo para atrás. Creo que los "plantones" son muy desagradables y como no me gusta que me los den, actúo en consecuencia.
En alguna cita ha ocurrido que no había "química": a veces nos hemos despedido inmediatamente y cada uno ha continuado su camino; otras veces, sin embargo, hemos tomado un café y charlado sin problemas. Yo creo que para algo somos adultos y podemos expresar lo que pensamos y a veces compartir un rato charlando es agradable.
Pero en ocasiones me topo con situaciones que me descolocan por completo. Personas que o no saben leer, o sólo quieren leer lo que les interesa. Yo a estos les llamo "personas con guión", porque en apariencia sus reacciones responden a patrones muy definidos. Si consigues seguir su guión la cosa va bien, pero en el momento que te sales de lo escrito, se fastidió el invento. Y no es porque no sepan improvisar, sino porque no quieren. Puede que en una ocasión sea interesante seguir un guión, pero a la tercera vez que lo haces, es todo tan mecánico que no tiene gracia.
También hay un grupo de personas que van a su propia satisfacción, sin importarles la de los demás. En el momento de caer en las redes de alguien así, enseguida se nota porque terminas agotado intentando satisfacerles y siempre piden más, mientras que no se dignan en hacerte una simple caricia. El sentimiento después de ser utilizado por uno (o dos, que las parejas tienden mucho a esto) de ellos es de gran vacío, desgana e insatisfacción, que tardan en desvanecerse.
Además de estos subgrupos, existe también el de aquellos que directamente sólo quieren hacer la puñeta al otro, que de todo hay en esta vida. Urden tretas que no se destapan hasta el último momento, en el que te dejan con un palmo de narices. Al contrario que en los otros casos, en los que de una u otra forma se intuyen las posibles razones, todavía no he conseguido descifrar cuál es la satisfacción que obtienen con su comportamiento este último grupo de especímenes.
La última vez que me ocurrió esto me quedé perplejo. Una persona que me envía un mensaje a uno de mis anuncios, en el que no se me ve la cara. Entiendo que la gente que me escribe ahí es porque les gusta mi cuerpo (allá ellos, para gustos los colores), objetivo con el cual está puesto el anuncio.
Después de intercambiar unos cuantos mensajes le digo que si quiere, quedamos. Me dice que si estoy solo, viene él a mi casa, que tardará x tiempo y me pide mi dirección. Le contesto que mejor voy a buscarle al metro o quedamos en algún sitio, pero insiste y al final se la doy. Después de eso, todavía me envía algunos mensajes con el móvil mientras supuestamente sale de su casa. No contento con eso, a la supuesta hora en que aproximadamente llegaría a mi parada de metro, me envía otro mensaje preguntándome si la dirección correcta que debe tomar es hacia cierto punto.
Inmediatamente, le llamo a su teléfono pero sale un estridente contestador automático. Como es totalmente absurdo que tenga el teléfono apagado, ya no me creo que haya venido, pero aun así le envío un par de mensajes diciéndole por dónde debe ir. Al día siguiente le vi conectado y le dije que su comportamiento me parecía estúpido y que no ayudaba a nadie. Me imagino que se estaría riendo, vete a saber por qué, supongo que nunca lo sabré.
Y es que en el bearwww abunda la gente de todo tipo, pero lo de juansorocoslada ha sido para ir a mear y no echar gota.
Antes de quedar con nadie, cuando el primer encuentro es a través de Internet, prefiero aclarar las dudas que me surjan, que para eso está el correo, los mensajes, etc. Normalmente soy yo el indeciso debido a mis gustos. Pero cuando decido acudir a una cita, no me echo para atrás. Creo que los "plantones" son muy desagradables y como no me gusta que me los den, actúo en consecuencia.
En alguna cita ha ocurrido que no había "química": a veces nos hemos despedido inmediatamente y cada uno ha continuado su camino; otras veces, sin embargo, hemos tomado un café y charlado sin problemas. Yo creo que para algo somos adultos y podemos expresar lo que pensamos y a veces compartir un rato charlando es agradable.
Pero en ocasiones me topo con situaciones que me descolocan por completo. Personas que o no saben leer, o sólo quieren leer lo que les interesa. Yo a estos les llamo "personas con guión", porque en apariencia sus reacciones responden a patrones muy definidos. Si consigues seguir su guión la cosa va bien, pero en el momento que te sales de lo escrito, se fastidió el invento. Y no es porque no sepan improvisar, sino porque no quieren. Puede que en una ocasión sea interesante seguir un guión, pero a la tercera vez que lo haces, es todo tan mecánico que no tiene gracia.
También hay un grupo de personas que van a su propia satisfacción, sin importarles la de los demás. En el momento de caer en las redes de alguien así, enseguida se nota porque terminas agotado intentando satisfacerles y siempre piden más, mientras que no se dignan en hacerte una simple caricia. El sentimiento después de ser utilizado por uno (o dos, que las parejas tienden mucho a esto) de ellos es de gran vacío, desgana e insatisfacción, que tardan en desvanecerse.
Además de estos subgrupos, existe también el de aquellos que directamente sólo quieren hacer la puñeta al otro, que de todo hay en esta vida. Urden tretas que no se destapan hasta el último momento, en el que te dejan con un palmo de narices. Al contrario que en los otros casos, en los que de una u otra forma se intuyen las posibles razones, todavía no he conseguido descifrar cuál es la satisfacción que obtienen con su comportamiento este último grupo de especímenes.
La última vez que me ocurrió esto me quedé perplejo. Una persona que me envía un mensaje a uno de mis anuncios, en el que no se me ve la cara. Entiendo que la gente que me escribe ahí es porque les gusta mi cuerpo (allá ellos, para gustos los colores), objetivo con el cual está puesto el anuncio.
Después de intercambiar unos cuantos mensajes le digo que si quiere, quedamos. Me dice que si estoy solo, viene él a mi casa, que tardará x tiempo y me pide mi dirección. Le contesto que mejor voy a buscarle al metro o quedamos en algún sitio, pero insiste y al final se la doy. Después de eso, todavía me envía algunos mensajes con el móvil mientras supuestamente sale de su casa. No contento con eso, a la supuesta hora en que aproximadamente llegaría a mi parada de metro, me envía otro mensaje preguntándome si la dirección correcta que debe tomar es hacia cierto punto.
Inmediatamente, le llamo a su teléfono pero sale un estridente contestador automático. Como es totalmente absurdo que tenga el teléfono apagado, ya no me creo que haya venido, pero aun así le envío un par de mensajes diciéndole por dónde debe ir. Al día siguiente le vi conectado y le dije que su comportamiento me parecía estúpido y que no ayudaba a nadie. Me imagino que se estaría riendo, vete a saber por qué, supongo que nunca lo sabré.
Y es que en el bearwww abunda la gente de todo tipo, pero lo de juansorocoslada ha sido para ir a mear y no echar gota.
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