Me sigue costando horrores quedarme dormido. Después, durante el día, me quedo adormilado en cualquier momento; no llego a dormirme, pero es una vergüenza dar alguna cabezada de cansancio en el trabajo. O simplemente, ir arrastrado todo el día, sintiendo que mi cerebro es más lento que el de los demás. Pero lo que me da miedo de verdad es que un día pueda ocurrirme conduciendo, que viene a ser la actividad más peligrosa que suelo realizar. Y cuando lo cuento, me llaman exagerado. No lo digo por decir, sino porque hace un rato me lo han llamado.
Hace bastante tiempo que me pasa, aunque anteriormente yo creo que no era tan frecuente. Podía estar un día falto de sueño, pero después solía recuperar y tan pancho, o por lo menos iba saliendo adelante.
Hace un par de años ocurrió un episodio que me hizo replantearme cómo me ven otras personas: normalmente yo solía "sufrir en silencio" mis temas de cansancio, pero por aquella época tenía familiares en casa. Un día que fui a hacer algo de compra, creía que me iba a caer frito en la carnicería, mientras el carnicero comentaba las mil y una maneras de preparar sus maravillosos productos a la clienta que iba delante mío. Para una compra que podían haber hecho en diez minutos, se tiraron tres cuartos de hora (sin exagerar) contándose cómo hacían los guisos. No sé por qué no me largué; supongo que necesitaba la compra. El caso es que llegué a casa muerto y cometí mi segundo error. En lugar de meterme en la cama, que además habría sido extraño porque eran las siete de la tarde, expresé mi cansancio unas cuantas veces y mi familiar arremetió verbalmente por sorpresa contra mí, diciendo que dejase de quejarme, que todo el mundo tenía que aguantar ciertas cosas y que lo hacían sin rechistar, todo esto en un tono bastante fuerte y que terminó rematando mi moral, para agregarla a mi estado físico.
Muchas gracias. No lees estas líneas, pero si lo hicieras deberías saber que desde entonces me guardo de decirte nada y trato de escoger mis palabras cuando hablo contigo, no sea que me lo eches en cara. No es por rencor, sino por no recibir broncas que creo que no me merezco. Broncas, que eres un broncas.
El tema del sueño insatisfactorio ha seguido de forma intermitente, pero desde la última operación yo creo que se ha agudizado y estoy pensando que también puede tener alguna relación con el tema de la anhedonia sexual. No sé si serán causa o efecto, o puede que no tengan que ver, aunque me extraña que ambas cosas estén tan activas desde la misma época.
Esto me pasa como siempre, por pensar. No importa que me lo hayan prohibido; la cabeza siempre está activa y lo malo es que por la noche es el peor momento. Es como si justo en el umbral en el que debería quedarme dormido, los pensamientos se disparan de golpe impidiéndomelo. Anteayer creía que lo tenía controlado y sonreí para mis adentros mientras caía en los brazos de Morfeo... Ayer por más vueltas que daba no conseguí dormir hasta que cambié de cama (dormir acompañado es un problema que da para otro artículo...). Hoy, al igual que casi siempre, tengo una sensación de sueño acojonante pero me he dado cuenta de que llevaba un buen rato y no podía quedarme dormido, así que me levanté a escribir todo esto.
Llevo una semana de vacaciones y casi se van a convertir en unas jornadas de mecánica corporal: mañana me toca de nuevo sesión de fisioterapia (la cuarta ya) para ver si me terminan de arreglar la pienna, que ya había dejado mucho tiempo. También me toca cita médica para intentar volver a explicarle que sigo durmiendo fatal, a ver si esta vez no pasa de mí, porque no aguanto ya este cansancio. Y el miércoles, al úrólogo a explicarle lo de la falta de orgasmos, que no tiene buena pinta.
Estoy hecho una braga, sí... Donde yo reconozco todos estos problemas y limitaciones, otras personas piensan que soy un hipocondriaco. Y realmente creo que es al revés, ya que muchas veces dejo aparcados mis problemas porque en la Seguridad Social pasan de todo. Ahora he vuelto a la carga porque con el trabajo es más difícil encontrar tiempo para los médicos y porque me encuentro en el límite del cansancio. Sólo quiero estar mejor y si me dicen que no hay medicación para estas cosas y tengo que aguantar, aguantaré, pero que me lo diga un profesional médico.
lunes, 15 de septiembre de 2008
viernes, 22 de agosto de 2008
Soy Asesuar
Como he dicho en alguna ocasión anterior, no todo son malos momentos en la vida. No quiero que las pocas personas que leen este blog piensen que me paso el día en una depresión continua. Lo que ocurre es que utilizo estas páginas para descargar mis cabreos. Debería escribir mucho más a menudo, para contar muchas más cosas, pero generalmente cuando me encuentro bien no pienso mucho en el blog y cuando estoy mal, me cuesta ponerme a escribir. Es un tema complicado.
Sigo igual con el tema del sueño irregular, muchas semanas bastante cansado. Peor es el asunto de la falta de sensaciones con el sexo. Por lo que he podido leer, lo llaman anhedonia eyaculatoria, pero en todas las páginas que he visto sólo hablan del problema y ninguna apunta una solución. Me da mal rollo. Ya he pedido cita para el urólogo, pero todavía faltan casi dos meses para que llegue el día. Esta Seguridad Social que tenemos, siempre es tan insuficiente... En fin, no sé qué hacer sino esperar y confiar.
"Soy asesuar, soy asesuar y no puedo parar" puede sonar a exageración y realmente lo digo para tomármelo a coña... El deseo sexual sigue ahí: cuando veo un hombre masculino y sexy sigo sintiendo ganas de pegarle un achuchón. También sigo teniendo erecciones. En algunos artículos que he leído dicen que la anhedonia aparece a menudo asociada a una depresión, pero qué coño: para mí que va a ser al revés y que cuando llevas un tiempo sintiendo que no te corres a gusto, puedes empezar a deprimirte.
Tampoco es una astenia generalizada como suelen apuntar, aunque sí que hay algo de ello y confío en que los médicos hagan bien su trabajo con la información que pueda darles. Pero no es un estadio avanzado: sigo obteniendo placer visual viendo un paisaje hermoso, sigo disfrutando de la música, sigo salivando cuando me llega el aroma de un guiso, sigo poniéndome en éxtasis cuando me lo como y sigo obteniendo un agradable placer cuando alguien me acaricia con cariño.
Lo único que se me ha estropeado es el mecanismo del orgasmo. Precisamente lo que más jode. He conocido personas maravillosas en los últimos tiempos que me han hecho alcanzar lo máximo a lo que puedo llegar actualmente, pero recuerdo cómo disfrutaba antes de tener estos problemas y no hay color. No es culpa de ellos, pero no me quedo totalmente a gusto, aunque intento disfrutar lo que puedo.
Recuerdo aquellos orgasmos con mis músculos palpitando rítmicamente en el momento del clímax y los echo de menos. Espero poder volver a tener esas sensaciones porque sería durillo dejar de disfrutar tan joven... Por otra parte, el cerebro tiene una capacidad de adaptación asombrosa y supongo que lo acabaría aceptando.
Sigo igual con el tema del sueño irregular, muchas semanas bastante cansado. Peor es el asunto de la falta de sensaciones con el sexo. Por lo que he podido leer, lo llaman anhedonia eyaculatoria, pero en todas las páginas que he visto sólo hablan del problema y ninguna apunta una solución. Me da mal rollo. Ya he pedido cita para el urólogo, pero todavía faltan casi dos meses para que llegue el día. Esta Seguridad Social que tenemos, siempre es tan insuficiente... En fin, no sé qué hacer sino esperar y confiar.
"Soy asesuar, soy asesuar y no puedo parar" puede sonar a exageración y realmente lo digo para tomármelo a coña... El deseo sexual sigue ahí: cuando veo un hombre masculino y sexy sigo sintiendo ganas de pegarle un achuchón. También sigo teniendo erecciones. En algunos artículos que he leído dicen que la anhedonia aparece a menudo asociada a una depresión, pero qué coño: para mí que va a ser al revés y que cuando llevas un tiempo sintiendo que no te corres a gusto, puedes empezar a deprimirte.
Tampoco es una astenia generalizada como suelen apuntar, aunque sí que hay algo de ello y confío en que los médicos hagan bien su trabajo con la información que pueda darles. Pero no es un estadio avanzado: sigo obteniendo placer visual viendo un paisaje hermoso, sigo disfrutando de la música, sigo salivando cuando me llega el aroma de un guiso, sigo poniéndome en éxtasis cuando me lo como y sigo obteniendo un agradable placer cuando alguien me acaricia con cariño.
Lo único que se me ha estropeado es el mecanismo del orgasmo. Precisamente lo que más jode. He conocido personas maravillosas en los últimos tiempos que me han hecho alcanzar lo máximo a lo que puedo llegar actualmente, pero recuerdo cómo disfrutaba antes de tener estos problemas y no hay color. No es culpa de ellos, pero no me quedo totalmente a gusto, aunque intento disfrutar lo que puedo.
Recuerdo aquellos orgasmos con mis músculos palpitando rítmicamente en el momento del clímax y los echo de menos. Espero poder volver a tener esas sensaciones porque sería durillo dejar de disfrutar tan joven... Por otra parte, el cerebro tiene una capacidad de adaptación asombrosa y supongo que lo acabaría aceptando.
No sé qué hacer
Visitando otras bitácoras me he dado cuenta de algunos métodos curiosos que han utilizado, voluntaria o involuntariamente, con los cuales han conseguido subir bastante en los resultados de los buscadores. Aunque no sé qué hacer para reproducirlos, se me ha ocurrido un pequeño experimento cuyos resultados comprobaré en unos días, a ver qué pasa.
lunes, 16 de junio de 2008
Inalcanzable
Estos días estoy más que desesperado. Siento una necesidad muy física, un enorme deseo de abrazar a alguien, dejarme abrazar, achuchar, acariciar, besar, sentir su calor junto a mí... Y no alguien cualquiera, sino que como es costumbre en mí, busco un aspecto físico muy particular; me cuesta muchísimo sentirme satisfecho con alguien que no me excite sexualmente y por suerte o por desgracia, la vista juega un papel muy importante en mi excitación.
De vez en cuando veo a alguien así: generalmente un hombre de menor estatura que yo, gordete en su justa medida, de carnes apretadas, velludo y de rostro masculino. Ultimamente vuelven a gustarme mucho los bigotes... Me ponen cantidad y recordar alguna experiencia ya muy pretérita, o imaginarme haciendo el amor con un gordete bigotudo, me pone a cien... Aunque si un rostro me atrae normalmente me da un poco igual el vello facial.
Me acuerdo de las experiencias que he tenido en el pasado, que son de las pocas imágenes de las que puedo disponer para excitarme, aparte de las fotos que recojo de internet. Intento disfrutar con ellas, pero hay un gran vacío... Me falta el tacto de un cuerpo junto a mí, el aliento recorriendo mis zonas sensibles, los besos que tan bien saben, las miradas llenas de ternura y de sexo. Jadear dejándome hacer, dar la vuelta a la tortilla y comérmelo entero viendo cómo disfruta.
Por la calle, en el metro o en las tiendas, a veces descubro hombres que me quitan el hipo, pero son todos inalcanzables: o bien están casados o simplemente ¿cómo iba a acercarme a ellos para decirles que su visión me acelera el pulso, que estaría en la gloria si pudiera darles un achuchón, que me atraen de una forma tan animal, pese a lo que puedan decirles otras personas? Pues eso es lo que me gustaría hacer, igual que los albañiles a las chicas: "¡Guapo! ¡Ven y hazme un hombre!". "Madre mía, eso es carne y no lo del Burriquín". "Joder, qué hermosura. ¡Anda que si voy, con lo que te doy!".
En la desesperación, a veces intento acudir a sitios donde es posible ligar, al menos en teoría. En la práctica, llevo meses sin comerme una rosca. Y es más desesperanate aún ver pasar un cuerpazo por delante de uno y que no haya posibilidad alguna de establecer contacto, por ser todo lo contrario a lo que el otro busca. Y sin embargo, la gente que no me gusta se acerca a mí y yo intento decir que no estoy interesado de la forma más educada posible.
En serio, menuda mierda. Aparte del tema físico, que no sé por qué ahora echo tanto de menos (siempre he vivido solo), está el tema sentimental, en el que ya ni siquiera entro por su complejidad. Sólo decir que sé que mi forma de pensar me lo pone todavía más difícil, ya que primero quiero encontrar a alguien por quien me sienta atraido y creo que los sentimientos pueden desarrollarse después... Por supuesto que hay gente que me dice que debo cambiar mi forma de pensar, pero no sé qué hacer para tener otras miras. Yo creo que casi toda la vida ha sido así.
Hay días que estoy muy quemado y no veo la salida. Además, como ya he comentado, mis sensaciones ya no son las de antes, mis orgasmos no tienen intensidad y no me siento satisfecho. Me cuesta mucho excitarme si no es de forma visual y aun así, llegar a correrme se me hace difícil e insatisfactorio...
Como no tengo otra forma de quejarme, intento desahogarme un poco con el blog. Espero que vengan tiempos mejores y poder contarlos también.
De vez en cuando veo a alguien así: generalmente un hombre de menor estatura que yo, gordete en su justa medida, de carnes apretadas, velludo y de rostro masculino. Ultimamente vuelven a gustarme mucho los bigotes... Me ponen cantidad y recordar alguna experiencia ya muy pretérita, o imaginarme haciendo el amor con un gordete bigotudo, me pone a cien... Aunque si un rostro me atrae normalmente me da un poco igual el vello facial.
Me acuerdo de las experiencias que he tenido en el pasado, que son de las pocas imágenes de las que puedo disponer para excitarme, aparte de las fotos que recojo de internet. Intento disfrutar con ellas, pero hay un gran vacío... Me falta el tacto de un cuerpo junto a mí, el aliento recorriendo mis zonas sensibles, los besos que tan bien saben, las miradas llenas de ternura y de sexo. Jadear dejándome hacer, dar la vuelta a la tortilla y comérmelo entero viendo cómo disfruta.
Por la calle, en el metro o en las tiendas, a veces descubro hombres que me quitan el hipo, pero son todos inalcanzables: o bien están casados o simplemente ¿cómo iba a acercarme a ellos para decirles que su visión me acelera el pulso, que estaría en la gloria si pudiera darles un achuchón, que me atraen de una forma tan animal, pese a lo que puedan decirles otras personas? Pues eso es lo que me gustaría hacer, igual que los albañiles a las chicas: "¡Guapo! ¡Ven y hazme un hombre!". "Madre mía, eso es carne y no lo del Burriquín". "Joder, qué hermosura. ¡Anda que si voy, con lo que te doy!".
En la desesperación, a veces intento acudir a sitios donde es posible ligar, al menos en teoría. En la práctica, llevo meses sin comerme una rosca. Y es más desesperanate aún ver pasar un cuerpazo por delante de uno y que no haya posibilidad alguna de establecer contacto, por ser todo lo contrario a lo que el otro busca. Y sin embargo, la gente que no me gusta se acerca a mí y yo intento decir que no estoy interesado de la forma más educada posible.
En serio, menuda mierda. Aparte del tema físico, que no sé por qué ahora echo tanto de menos (siempre he vivido solo), está el tema sentimental, en el que ya ni siquiera entro por su complejidad. Sólo decir que sé que mi forma de pensar me lo pone todavía más difícil, ya que primero quiero encontrar a alguien por quien me sienta atraido y creo que los sentimientos pueden desarrollarse después... Por supuesto que hay gente que me dice que debo cambiar mi forma de pensar, pero no sé qué hacer para tener otras miras. Yo creo que casi toda la vida ha sido así.
Hay días que estoy muy quemado y no veo la salida. Además, como ya he comentado, mis sensaciones ya no son las de antes, mis orgasmos no tienen intensidad y no me siento satisfecho. Me cuesta mucho excitarme si no es de forma visual y aun así, llegar a correrme se me hace difícil e insatisfactorio...
Como no tengo otra forma de quejarme, intento desahogarme un poco con el blog. Espero que vengan tiempos mejores y poder contarlos también.
martes, 27 de mayo de 2008
No-orgasmos
Si algo puedo asegurar desde la primera vez que me operaron debido a una fisura anal, es que ahora mis orgasmos son una mierda, simple y llanamente. Tras esa primera operación no cesaron las molestias de la fisura, así que correrme (cuando lo conseguía) era una mezcla de placer muy atenuado en el fondo de una desagradable especie de picor-escozor más potente que la sensación placentera. Me imagino que los músculos que se contraían en el momento del orgasmo hacían que la herida mal cerrada produjese esa sensación desagradable, así que la verdad es que no intenté desahogarme muchas veces porque se me quitaban las ganas.
Como cuento en ese artículo y en otros del blog, cuando me hicieron revisión médica transcurridos tres meses de la primera operación, decidieron que debían operarme de nuevo para eliminar una fístula que había aparecido mientras la fisura se cerraba. Me volvieron a meter en la lista de espera, que esta vez fue algo más corta, pero para el día que llegué a la segunda operación ya casi tenía dolores similares a los de antes de la primera. Se lo comenté al cirujano y me dijo que ya que estaban, intentarían terminar de corregirlo todo.
A todo esto, tanto antes como después de la segunda operación, un par de personas se habían puesto en contacto conmigo a través de mis anuncios en bearwww, con objeto de conocernos y echar un polvete. Es curioso que suelo tener poquísimos contactos, pero encima estos me coincidiesen en esos fatídicos meses. Aunque intenté quedar con ellos para conocerles en persona, sin intención de llegar a nada porque no me encontraba bien, al final ni siquiera pude tomarme un café con ninguno, puesto que pasé unos días bastante malos. Sé que se cabrearon y me pesa, porque seguro que pensaron que me rajé porque no me gustaban.
Llegó el día de la segunda operación y la temporada de baja tras ella. Tengo la sensación de que el dolor fue algo menor, o quizá estaba más concienciado, o conseguí cuidarme mejor. Eso sí, el dolor que me produjo el cirujano al explorarme sólo dos días después fue impresionante. Me dijo que ya lo veía bien y que no necesitaría más revisiones.
Evidentemente tardé bastantes días en pensar en sexo. Las primeras veces que me hice una paja, pasados ya como diez días, tenía que ser de pie porque en cualquier otra posición era bastante molesto. La vez anterior había sido igual, así que me resigné y me contuve bastante... No hubo mucha paja durante la baja.
Parece que los dolores han desaparecido casi completamente, aunque todavía estoy mosqueado por algunas molestias que pudieran conducirme otra vez al quirófano (creo que es normal tener esos pensamientos después de dos operaciones)... Pero lo que también se ha ido con el dolor es la mayor parte del placer. Intentaré explicarme mejor...
Normalmente durante el juego amoroso, la tensión se acumula en los músculos que forman parte del mecanismo del orgasmo, hasta que superado el umbral, se dispara violentamente produciendo las contracciones de la eyaculación, que suelen constituir la mayor fuente del placer. A mayor acumulación de tensión y mayor excitación, el orgasmo suele ser más placentero.
En mi caso, las contracciones de los músculos parecen haberse debilitado mucho, o quizá al ser operado me han tocado en algún sitio indebido. El hecho de que la operación haya sido en el culete debe influir negativamente en mi disfrute... Nunca he "disparado" la eyaculación con mucha fuerza, pero la poca que tenía, que me producía intenso placer, casi ha desaparecido. Antes podía sentir las contracciones perfectamente y ahora es una sensación extremadamente suave, sin fuerza y que, evidentemente, me deja poco satisfecho.
En mi desesperación las últimas semanas intentaba encontrar a alguien que me motivase lo suficiente como para aumentar mis sensaciones, pero como ya he comentado, no he conseguido nada salvo terminar bastante quemado. No sé qué hacer para sentirme mejor. Quizá la situación mejore con el tiempo. Quizá haciendo ejercicios de Kegel o similares pueda fortalecer los músculos. Desde luego, ahora mismo mi insatisfacción me tiene bastante fastidiado.
Como cuento en ese artículo y en otros del blog, cuando me hicieron revisión médica transcurridos tres meses de la primera operación, decidieron que debían operarme de nuevo para eliminar una fístula que había aparecido mientras la fisura se cerraba. Me volvieron a meter en la lista de espera, que esta vez fue algo más corta, pero para el día que llegué a la segunda operación ya casi tenía dolores similares a los de antes de la primera. Se lo comenté al cirujano y me dijo que ya que estaban, intentarían terminar de corregirlo todo.
A todo esto, tanto antes como después de la segunda operación, un par de personas se habían puesto en contacto conmigo a través de mis anuncios en bearwww, con objeto de conocernos y echar un polvete. Es curioso que suelo tener poquísimos contactos, pero encima estos me coincidiesen en esos fatídicos meses. Aunque intenté quedar con ellos para conocerles en persona, sin intención de llegar a nada porque no me encontraba bien, al final ni siquiera pude tomarme un café con ninguno, puesto que pasé unos días bastante malos. Sé que se cabrearon y me pesa, porque seguro que pensaron que me rajé porque no me gustaban.
Llegó el día de la segunda operación y la temporada de baja tras ella. Tengo la sensación de que el dolor fue algo menor, o quizá estaba más concienciado, o conseguí cuidarme mejor. Eso sí, el dolor que me produjo el cirujano al explorarme sólo dos días después fue impresionante. Me dijo que ya lo veía bien y que no necesitaría más revisiones.
Evidentemente tardé bastantes días en pensar en sexo. Las primeras veces que me hice una paja, pasados ya como diez días, tenía que ser de pie porque en cualquier otra posición era bastante molesto. La vez anterior había sido igual, así que me resigné y me contuve bastante... No hubo mucha paja durante la baja.
Parece que los dolores han desaparecido casi completamente, aunque todavía estoy mosqueado por algunas molestias que pudieran conducirme otra vez al quirófano (creo que es normal tener esos pensamientos después de dos operaciones)... Pero lo que también se ha ido con el dolor es la mayor parte del placer. Intentaré explicarme mejor...
Normalmente durante el juego amoroso, la tensión se acumula en los músculos que forman parte del mecanismo del orgasmo, hasta que superado el umbral, se dispara violentamente produciendo las contracciones de la eyaculación, que suelen constituir la mayor fuente del placer. A mayor acumulación de tensión y mayor excitación, el orgasmo suele ser más placentero.
En mi caso, las contracciones de los músculos parecen haberse debilitado mucho, o quizá al ser operado me han tocado en algún sitio indebido. El hecho de que la operación haya sido en el culete debe influir negativamente en mi disfrute... Nunca he "disparado" la eyaculación con mucha fuerza, pero la poca que tenía, que me producía intenso placer, casi ha desaparecido. Antes podía sentir las contracciones perfectamente y ahora es una sensación extremadamente suave, sin fuerza y que, evidentemente, me deja poco satisfecho.
En mi desesperación las últimas semanas intentaba encontrar a alguien que me motivase lo suficiente como para aumentar mis sensaciones, pero como ya he comentado, no he conseguido nada salvo terminar bastante quemado. No sé qué hacer para sentirme mejor. Quizá la situación mejore con el tiempo. Quizá haciendo ejercicios de Kegel o similares pueda fortalecer los músculos. Desde luego, ahora mismo mi insatisfacción me tiene bastante fastidiado.
lunes, 26 de mayo de 2008
Prohibido Pensar
Cuando todavía iba al colegio, me apuntaron a una clase de kárate para que hiciese ejercicio. Empezar desde niño puede crear buenos hábitos para la salud y en mi caso estaba más que justificado, ya que aunque al parecer nací más delgado de lo normal, enseguida me recuperé con creces y desde siempre he sido gordito. Llevo toda la vida haciendo dieta por temporadas y después recuperando más peso del perdido, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
El profesor de kárate era un hombre autoritario y nos imponía disciplina en las clases. Con mi carácter siempre introvertido, la verdad es que creo que le tenía un poco de miedo. Pero me imagino que casi todos los de la clase se lo tenían. Con un sólo grito conseguía que la mayoría diésemos un respingo del susto e intentásemos hacerlo mejor para evitar el castigo, que los había y muy creativos. También debo decir que fue el primer hombre en el que me fijé sexualmente en mi despertar hormonal, por supuesto sin que él lo supiera, pero esa también es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.
Las clases de kárate no sólamente constaban de duro ejercicio, sino que a veces nos reunía a todos y hablábamos, o nos hacía ir un fin de semana a ejercitarnos por el campo, o nos ponía una película y nos hacía preguntas sobre ello. No creo que hoy en día un profesor de una "asignatura extraescolar" se implique tanto en la educación de sus alumnos como lo hacía él, intentando despertar también nuestras mentes, algo que en principio no estaba dentro de sus responsabilidades.
En alguna de sus charlas nos contaba historias para hacernos pensar, historias simbólicas cuyo significado no siempre llegábamos a captar por completo. De algún modo, alguna de esas historias se quedó en mi memoria. No creo que sea capaz de explicarla convenientemente, pero voy a hacerlo lo mejor posible.
La historia era bastante tenebrosa y venía a decir que todos tenemos dentro un demonio esperando a salir a la luz y devorarnos. Para evitar que el demonio saliese, había que mantenerlo ocupado constantemente, de modo que no tuviese tiempo de emerger y acabar con nosotros. Para ilustrarnos mejor, nos dio el ejemplo de una persona que pensó que asignándole un montón de trabajo al demonio podría olvidarse de él, así que le encargó lavar montones y montones de ropa, limpiar la casa, arreglar el jardín, hacer la compra, cocinar... Según sus cálculos, el demonio tendría trabajo para una semana, así que se despreocupó y se fue a hacer lo que le dio la gana. Cuando estaba a punto de terminar la semana, volvió para encargarle más trabajo al demonio y descubrió horrorizado que había terminado antes de tiempo y en una enorme marmita estaba cocinando a su madre.
Meditar puede ayudar mucho a conocerse uno a sí mismo y a los demás. Cuando las cosas van bien, se produce un círculo de buenos pensamientos que a su vez parece que generan nuevas circunstancias favorables. Supongo que el flujo es en los dos sentidos y las circunstancias favorables también hacen que tengamos pensamientos agradables. Pero cuando algo se tuerce, a veces el círculo gira gradualmente hacia los pensamientos negativos y todo se ve con otros ojos. Personalmente creo que también es productivo meditar sobre aspectos negativos...
Yo creo que todos los que escribimos o creamos algo, por pequeño que sea, sabemos que es jodido encontrarse mal, pero produce una cantidad de ideas increíble que quizá no se nos ocurrirían estando alegres. Pero también es cierto que a veces cuando uno tiene tiempo para pensar, puede convertirse en un arma de doble filo y luego cuesta mucho más controlar anuestro demonio interior e impedir que nos devore.
Ultimamente he tenido tiempo para pensar, mucho, demasiado. Intentaba encontrar a alguien que me diese esperanza, pero a cada paso que daba me distanciaba más de mi objetivo y empecé a obsesonarme cada vez más rápido. La carga se hizo insoportable, sólo conseguí empeorar mi estado anímico y decirme a mí mismo, otra vez, que necesitaba un descanso de todo. Pero la vida no se detiene, así que no se puede descansar sino confiar en que llegarán tiempos mejores.
Un buen amigo me ha prohibido pensar... en mis miserias. Me ha dicho que si no lo hago, me dará un par de hostias. Lo que me faltaba, recibir palos. No sé qué hacer... Sé que lo dice por mi bien, para que me reponga y piense en positivo. Ojalá todos pudiésemos tener esa fortaleza, ojalá pudiésemos controlar a nuestro demonio, mandarlo todo a tomar por culo y comenzar de nuevo con la experiencia ganada.
Espero que con el tiempo podré encontrar mi lugar, aunque no va a ser fácil. Nunca lo es.
El profesor de kárate era un hombre autoritario y nos imponía disciplina en las clases. Con mi carácter siempre introvertido, la verdad es que creo que le tenía un poco de miedo. Pero me imagino que casi todos los de la clase se lo tenían. Con un sólo grito conseguía que la mayoría diésemos un respingo del susto e intentásemos hacerlo mejor para evitar el castigo, que los había y muy creativos. También debo decir que fue el primer hombre en el que me fijé sexualmente en mi despertar hormonal, por supuesto sin que él lo supiera, pero esa también es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.
Las clases de kárate no sólamente constaban de duro ejercicio, sino que a veces nos reunía a todos y hablábamos, o nos hacía ir un fin de semana a ejercitarnos por el campo, o nos ponía una película y nos hacía preguntas sobre ello. No creo que hoy en día un profesor de una "asignatura extraescolar" se implique tanto en la educación de sus alumnos como lo hacía él, intentando despertar también nuestras mentes, algo que en principio no estaba dentro de sus responsabilidades.
En alguna de sus charlas nos contaba historias para hacernos pensar, historias simbólicas cuyo significado no siempre llegábamos a captar por completo. De algún modo, alguna de esas historias se quedó en mi memoria. No creo que sea capaz de explicarla convenientemente, pero voy a hacerlo lo mejor posible.
La historia era bastante tenebrosa y venía a decir que todos tenemos dentro un demonio esperando a salir a la luz y devorarnos. Para evitar que el demonio saliese, había que mantenerlo ocupado constantemente, de modo que no tuviese tiempo de emerger y acabar con nosotros. Para ilustrarnos mejor, nos dio el ejemplo de una persona que pensó que asignándole un montón de trabajo al demonio podría olvidarse de él, así que le encargó lavar montones y montones de ropa, limpiar la casa, arreglar el jardín, hacer la compra, cocinar... Según sus cálculos, el demonio tendría trabajo para una semana, así que se despreocupó y se fue a hacer lo que le dio la gana. Cuando estaba a punto de terminar la semana, volvió para encargarle más trabajo al demonio y descubrió horrorizado que había terminado antes de tiempo y en una enorme marmita estaba cocinando a su madre.
Meditar puede ayudar mucho a conocerse uno a sí mismo y a los demás. Cuando las cosas van bien, se produce un círculo de buenos pensamientos que a su vez parece que generan nuevas circunstancias favorables. Supongo que el flujo es en los dos sentidos y las circunstancias favorables también hacen que tengamos pensamientos agradables. Pero cuando algo se tuerce, a veces el círculo gira gradualmente hacia los pensamientos negativos y todo se ve con otros ojos. Personalmente creo que también es productivo meditar sobre aspectos negativos...
Yo creo que todos los que escribimos o creamos algo, por pequeño que sea, sabemos que es jodido encontrarse mal, pero produce una cantidad de ideas increíble que quizá no se nos ocurrirían estando alegres. Pero también es cierto que a veces cuando uno tiene tiempo para pensar, puede convertirse en un arma de doble filo y luego cuesta mucho más controlar anuestro demonio interior e impedir que nos devore.
Ultimamente he tenido tiempo para pensar, mucho, demasiado. Intentaba encontrar a alguien que me diese esperanza, pero a cada paso que daba me distanciaba más de mi objetivo y empecé a obsesonarme cada vez más rápido. La carga se hizo insoportable, sólo conseguí empeorar mi estado anímico y decirme a mí mismo, otra vez, que necesitaba un descanso de todo. Pero la vida no se detiene, así que no se puede descansar sino confiar en que llegarán tiempos mejores.
Un buen amigo me ha prohibido pensar... en mis miserias. Me ha dicho que si no lo hago, me dará un par de hostias. Lo que me faltaba, recibir palos. No sé qué hacer... Sé que lo dice por mi bien, para que me reponga y piense en positivo. Ojalá todos pudiésemos tener esa fortaleza, ojalá pudiésemos controlar a nuestro demonio, mandarlo todo a tomar por culo y comenzar de nuevo con la experiencia ganada.
Espero que con el tiempo podré encontrar mi lugar, aunque no va a ser fácil. Nunca lo es.
domingo, 18 de mayo de 2008
Fatiga y Frustración
Hace poco cogí las primeras vacaciones que he podido disfrutar en bastante tiempo, ya que previamente con el tema de las bajas médicas, los dolores, etc., no me encontraba con ganas. Pero por fin esta vez pude aprovechar y me fui de viaje con un amigo. Nos lo pasamos genial, aunque nos dimos unas tremendas palizas caminando por las ciudades, pero creo que mereció la pena y que es la mejor forma de conocer todos los rincones.
Sin embargo "El Tema" se ha dado bastante mal estos días, sin cumplirse ninguna de las expectativas que tenía: pensé que ya que en mi ciudad había conocido a algunos hombres buenos de las zonas que iba a visitar, podría toparme con ellos o al menos con alguno parecido.
De momento voy a obviar el primer viaje que hicimos a Barcelona, ya que es una ciudad que me gusta mucho, a la que he ido varias veces y que estoy seguro que volveré a visitar. Me centraré por tanto en el segundo viaje, en el que acudimos a la capital andaluza, que yo todavía no conocía.
El primer día, justo antes de llegar al hotel, vi salir de la pastelería vecina a un hombre muy parecido a uno de los conocidos que tanto echo de menos, con la mano al hombro de su mujer. Me pregunto si sería o no, aunque lo más seguro es que yo estaba condicionado mentalmente y me lo imaginé. Y si fue de verdad, me pregunto qué habrá pensado... Estuve divagando acerca de si enviarle un saludo por teléfono, pero no me pareció adecuado.
El ruido, sobre todo en la habitación del hostal (que no hotel, como se anunciaba en Internet) ha sido infernal y si he dormido ha sido por puro agotamiento, después de caminar tantos kilómetros como hemos hecho. El tranvía me parece un pegote que les han puesto a la ciudad y que no mejora nada, más bien al contrario. Asimismo, mientras que a Barcelona siempre me apetece volver, en Sevilla no he sentido ese "tilín" que me empuje a regresar.
Tenían monumentos muy espectaculares que hemos disfrutado recorriendo, pero no sé por qué me imaginé la ciudad más grande. Con todo lo que hemos pateado, casi nos han sobrado un par de días que nos podíamos haber ahorrado en costes y en aburrimiento por repetición. No quiero ofender a nadie, estas son mis primeras impresiones y nunca se sabe si el futuro me volverá a llevar por allí.
Debo decir que uno de los bares de osos me pareció increíblemente cutre, lúgubre y sucio. No daré nombres para que nadie se ofenda... Sin embargo, por suerte el otro bar me dio una impresión mucho mejor, quizá por la comparación, pero creo que está bastante bien.
El Infierno al que acudimos tenía cosas interesantes, sobre todo la piscina, pero también otras muy cutres: las habitaciones eran mínimas, con colchonetas enanas. No sé, supongo que es como en todas partes, hay aspectos mejorables y otros que les dan mil vueltas a los demás.
Lo de acudir al Infierno surgió ya el primer día, ya que el tiempo no acompañaba. La verdad es que todos estos días ha estado nublado y lloviendo a ratos. En el local, la suerte fue intermedia: había hombres atractivos, pero sólo conseguí acercarme a uno que se dispersaba constantemente mirando a los demás... Y realmente no llegamos a mucho.
Ya estábamos a punto de marcharnos, cuando vi a un osete que debía de haber llegado a esa hora. Nos fuimos a un privado y estuvimos un rato. Lo pasé bien, salvo por mi problema de orgasmo atenuado, pero desde luego que no fue culpa suya. Unos días después le vi por el bearwww y le saludé, pero no obtuve respuesta. En fin, si no quieren siquiera saludar, qué le vamos a hacer...
Volviendo al tema de la asistencia, yo creo que esos hombres interesantes que vi aquel día deben estar casados y sólo van entre semana... A continuación intentaré explicarme un poco mejor.
El segundo día que fuimos, ya casi al final de nuestra estancia y tratándose de fin de semana, pensaba que habría más gente y más de mi gusto, pero resultó que aunque la afluencia era mucho mayor, no había NI UNO SOLO en el que me pudiese fijar. Me quedé muy frustrado y con ganas de sexo... Eso me empujó a ir al Infierno de aquí con una suerte parecida: sólo un par de hombres que me gustaban pero con la mala fortuna de que yo a ellos no.
Hay que estar desesperado de verdad para salir corriendo al Infierno justo después de recorrer más de 500 kilómetros y hacer una comida rápida. Me imaginaba que el resultado podía ser malo, pero necesitaba estar con alguien. El primero que me ligó no consiguió ni que se me levantase. Pobre, no quería fastidiarle, la culpa era mía, pero al poco de estar con él me di cuenta de que lo iba a pasar mal, así que le dije que no podía ser, que lo sentía mucho, y me marché.
Después de dar mil vueltas y de que nadie me hiciese caso, me fui con una persona con la que ya había coincidido anteriormente otro día en un bar. La cosa fue de lo más normalita, nos besamos un rato y me la meneó, pero mi orgasmo, aunque alivió el fluido retenido, lo sentí muy débil y me dejó insatisfecho. Le di las gracias y volví a sudar y a darme la última ducha. Mientras tanto perdí de vista mi toalla entre todas las que había colgadas, pero por suerte me habían dado dos a la entrada así que fui desnudo hasta el vestuario para recogerla.
Había gente que se fijaba en mí mientras yo esperaba a secarme, pero no me encontraba con ganas para corresponder a nadie, porque no eran mi tipo. Finalmente me sequé, me vestí y salí para casa. Sentí unas necesidades tremendas de tomar mucho dulce, un gran chocolate y un donut me habrían entrado perfectamente. Pero resistí los impulsos y vine a casa.
Quería escribir sobre muchas cosas, aunque me he pasado el resto de la tarde entre cenar, leer el correo y algunos blogs. Quería constatar que estoy muy desesperado y que tengo que reflexionar mucho sobre mí mismo. También hay facetas mías que debería recuperar o desarrollar: organizar mi colección de dibujos, por ejemplo, y ampliarla si puedo. Nunca he sido un artista, pero he visto cosas en el viaje que podría dibujar y pintar yo mismo para enmarcar y poner en las paredes de casa, tan vacías todavía.
En cuanto a las fotos que he hecho en el viaje, no estoy nada satisfecho. Calculo que un 80% son bastante malas, un 10% malísimas (sobre todo por descuidos en los ajustes al tirarlas) y el resto pueden salvarse. Ese pequeño porcentaje son las que del primer vistazo me parecen buenas por la composicíon y los colores, aunque esperemos que el resto se puedan retocar y quedar mejor, pero soy bastante perezoso para ponerme a intentar arreglarlas.
Llevo ya tiradas muchas fotos desde que me compré la cámara y sigo siendo bastante malo en cosas básicas: aparte de los fallos de encuadre, foco, ajustes, etc., el mayor problema es que no consigo definir bien el motivo, por lo que salen muy "liadas", sin un objetivo claro y no me impactan positivamente. No sé qué hacer para solucionarlo, aunque creo que puede ser cuestión de practicar mucho más.
Sin embargo "El Tema" se ha dado bastante mal estos días, sin cumplirse ninguna de las expectativas que tenía: pensé que ya que en mi ciudad había conocido a algunos hombres buenos de las zonas que iba a visitar, podría toparme con ellos o al menos con alguno parecido.
De momento voy a obviar el primer viaje que hicimos a Barcelona, ya que es una ciudad que me gusta mucho, a la que he ido varias veces y que estoy seguro que volveré a visitar. Me centraré por tanto en el segundo viaje, en el que acudimos a la capital andaluza, que yo todavía no conocía.
El primer día, justo antes de llegar al hotel, vi salir de la pastelería vecina a un hombre muy parecido a uno de los conocidos que tanto echo de menos, con la mano al hombro de su mujer. Me pregunto si sería o no, aunque lo más seguro es que yo estaba condicionado mentalmente y me lo imaginé. Y si fue de verdad, me pregunto qué habrá pensado... Estuve divagando acerca de si enviarle un saludo por teléfono, pero no me pareció adecuado.
El ruido, sobre todo en la habitación del hostal (que no hotel, como se anunciaba en Internet) ha sido infernal y si he dormido ha sido por puro agotamiento, después de caminar tantos kilómetros como hemos hecho. El tranvía me parece un pegote que les han puesto a la ciudad y que no mejora nada, más bien al contrario. Asimismo, mientras que a Barcelona siempre me apetece volver, en Sevilla no he sentido ese "tilín" que me empuje a regresar.
Tenían monumentos muy espectaculares que hemos disfrutado recorriendo, pero no sé por qué me imaginé la ciudad más grande. Con todo lo que hemos pateado, casi nos han sobrado un par de días que nos podíamos haber ahorrado en costes y en aburrimiento por repetición. No quiero ofender a nadie, estas son mis primeras impresiones y nunca se sabe si el futuro me volverá a llevar por allí.
Debo decir que uno de los bares de osos me pareció increíblemente cutre, lúgubre y sucio. No daré nombres para que nadie se ofenda... Sin embargo, por suerte el otro bar me dio una impresión mucho mejor, quizá por la comparación, pero creo que está bastante bien.
El Infierno al que acudimos tenía cosas interesantes, sobre todo la piscina, pero también otras muy cutres: las habitaciones eran mínimas, con colchonetas enanas. No sé, supongo que es como en todas partes, hay aspectos mejorables y otros que les dan mil vueltas a los demás.
Lo de acudir al Infierno surgió ya el primer día, ya que el tiempo no acompañaba. La verdad es que todos estos días ha estado nublado y lloviendo a ratos. En el local, la suerte fue intermedia: había hombres atractivos, pero sólo conseguí acercarme a uno que se dispersaba constantemente mirando a los demás... Y realmente no llegamos a mucho.
Ya estábamos a punto de marcharnos, cuando vi a un osete que debía de haber llegado a esa hora. Nos fuimos a un privado y estuvimos un rato. Lo pasé bien, salvo por mi problema de orgasmo atenuado, pero desde luego que no fue culpa suya. Unos días después le vi por el bearwww y le saludé, pero no obtuve respuesta. En fin, si no quieren siquiera saludar, qué le vamos a hacer...
Volviendo al tema de la asistencia, yo creo que esos hombres interesantes que vi aquel día deben estar casados y sólo van entre semana... A continuación intentaré explicarme un poco mejor.
El segundo día que fuimos, ya casi al final de nuestra estancia y tratándose de fin de semana, pensaba que habría más gente y más de mi gusto, pero resultó que aunque la afluencia era mucho mayor, no había NI UNO SOLO en el que me pudiese fijar. Me quedé muy frustrado y con ganas de sexo... Eso me empujó a ir al Infierno de aquí con una suerte parecida: sólo un par de hombres que me gustaban pero con la mala fortuna de que yo a ellos no.
Hay que estar desesperado de verdad para salir corriendo al Infierno justo después de recorrer más de 500 kilómetros y hacer una comida rápida. Me imaginaba que el resultado podía ser malo, pero necesitaba estar con alguien. El primero que me ligó no consiguió ni que se me levantase. Pobre, no quería fastidiarle, la culpa era mía, pero al poco de estar con él me di cuenta de que lo iba a pasar mal, así que le dije que no podía ser, que lo sentía mucho, y me marché.
Después de dar mil vueltas y de que nadie me hiciese caso, me fui con una persona con la que ya había coincidido anteriormente otro día en un bar. La cosa fue de lo más normalita, nos besamos un rato y me la meneó, pero mi orgasmo, aunque alivió el fluido retenido, lo sentí muy débil y me dejó insatisfecho. Le di las gracias y volví a sudar y a darme la última ducha. Mientras tanto perdí de vista mi toalla entre todas las que había colgadas, pero por suerte me habían dado dos a la entrada así que fui desnudo hasta el vestuario para recogerla.
Había gente que se fijaba en mí mientras yo esperaba a secarme, pero no me encontraba con ganas para corresponder a nadie, porque no eran mi tipo. Finalmente me sequé, me vestí y salí para casa. Sentí unas necesidades tremendas de tomar mucho dulce, un gran chocolate y un donut me habrían entrado perfectamente. Pero resistí los impulsos y vine a casa.
Quería escribir sobre muchas cosas, aunque me he pasado el resto de la tarde entre cenar, leer el correo y algunos blogs. Quería constatar que estoy muy desesperado y que tengo que reflexionar mucho sobre mí mismo. También hay facetas mías que debería recuperar o desarrollar: organizar mi colección de dibujos, por ejemplo, y ampliarla si puedo. Nunca he sido un artista, pero he visto cosas en el viaje que podría dibujar y pintar yo mismo para enmarcar y poner en las paredes de casa, tan vacías todavía.
En cuanto a las fotos que he hecho en el viaje, no estoy nada satisfecho. Calculo que un 80% son bastante malas, un 10% malísimas (sobre todo por descuidos en los ajustes al tirarlas) y el resto pueden salvarse. Ese pequeño porcentaje son las que del primer vistazo me parecen buenas por la composicíon y los colores, aunque esperemos que el resto se puedan retocar y quedar mejor, pero soy bastante perezoso para ponerme a intentar arreglarlas.
Llevo ya tiradas muchas fotos desde que me compré la cámara y sigo siendo bastante malo en cosas básicas: aparte de los fallos de encuadre, foco, ajustes, etc., el mayor problema es que no consigo definir bien el motivo, por lo que salen muy "liadas", sin un objetivo claro y no me impactan positivamente. No sé qué hacer para solucionarlo, aunque creo que puede ser cuestión de practicar mucho más.
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