Es sorprendente encontrarse a veces con cosas que ni de lejos me imaginaba. En este caso es un conocido (no llego a llamarle "amigo" porque la verdad es que tengo muy poca relación con él) acerca del que no sospechaba ciertas facetas. La verdad es que es un buen tío y muy inteligente, me ayudó a buscar trabajo cuando me quedé en paro hace unos años, así que no sé qué hacer para agradecérselo... Le tengo un poco perdida la pista, aunque con el tiempo me he enterado de algunos detalles un poco peculiares acerca de él.
Conocí a este hombre a través de un amigo común de otra ciudad, con el que ambos habíamos establecido contacto en diferentes momentos. Cuando fui a visitar a mi amigo en su ciudad, me comentó a su vez que conocía una persona que vivía cerca de mí y me mostró unas fotos suyas. Al momento la cara me sonó de haberle visto alguna vez en un bar, puesto que tenía un bigote prominente que no mucha gente se deja crecer. Más adelante le vi en persona y me presenté a él diciéndole cómo le conocía.
La verdad es que no hemos tenido mucha relación, aunque siempre que nos vemos, nos saludamos. Lo que sí era curioso de este hombre era su organizada promiscuidad. Alguna vez que estuve tomando un café con él, me comentó con bastante detalle su agenda y yo alucinaba: casi todos los días tenía algún lío, bien fueran amigos que venían a visitarle, bien fueran ligues que había conseguido saliendo. También en sus viajes visitaba a gente y echaba sus polvos. Gran parte de los rollos que me contaba eran además múltiples, en plan tríos o grupos. Pero como he dicho, lo que más me "flipaba" era su capacidad de organización, cómo conseguía encajar en su agenda toda aquella cantidad de tíos, como si fueran las piezas de un puzzle.
La sorpresa de hoy ha ocurrido mientras navegaba por las páginas de un sitio de anuncios que visito a menudo: me he encontrado una foto suya haciendo guarreridas con otro tío y dejándolo bastante claro en el texto de su anuncio: "Aprendiz de Amo busca Maestro [...] para que [...] me asesore acerca de [...] tratar a mi siervo. Entre ambos le daríamos lo que se merece y podríamos compartirle con otros machos dominantes".
Joder, qué miedo. De verdad que me asusta un poco ver cómo evoluciona la gente. Supongo que para ellos esto es un juego, pero me da que muchos luego no saben hacer otra cosa que jugar cada vez a cosas más fuertes.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
adiós, amigo
(publicado originalmente el domingo 22 de octubre de 2006, 03:51:00 PM)
Nadie te prepara para la pérdida de un ser querido. La primera mala noticia vino directamente de él: una llamada de teléfono, lágrimas incontenibles. Lo que me han encontrado es malo. Palabras de ánimo y de aliento, diciéndole que lo que tiene que hacer es luchar con todas sus fuerzas, que los médicos harán todo lo posible pero que él tiene que poner todo de su parte.
Mentiras piadosas que no dejan de ser mentiras, aunque no conozco el estado en detalle, ni quiero saberlo para aferrarme a algo. Malos presentimientos que no quiero escuchar. Pequeñas esperanzas tras alguna mejora. Una salida del hospital en el intermedio entre radioterapia y quimioterapia. Reentrada tras una recaída fulminante. Tratamientos que sólo consiguen destrozar las pocas defensas que quedan. Yo no sé qué hacer, no sé si puedo hacer algo por ayudar, en la forma que sea... Mi falta de experiencia es enorme.
Cada vez se hacía más duro ir a visitarle... Es muy duro ver a una persona postrada en una cama, después de haberle conocido en toda su actividad. Entre los dos estaba claro que me tendría a su lado cuando me necesitase, pero me dolía mucho estar más tiempo.
La culpa siempre nos hace mirar atrás, pensando que podríamos haber cambiado algo para que no llegase el desenlace. Pero hay tantos elementos que el cambio se hace bastante incontrolable. ¿Podría haber ido antes al médico? ¿Pudo el médico darle poca importancia al principio? ¿Podría haberse salvado aunque le hubiera dado más importancia? ¿Se utilizó el tratamiento adecuado? ...Siempre nos quedaran todas esas dudas y muchas otras.
Una amistad de cinco años que comenzó casi por casualidad. Tras el primer encuentro a través de Internet, la mayoría de las veces no se suele volver a coincidir. Pero yo siempre he sido muy solitario y se me ocurrió volver a llamarle para salir a dar un paseo. En pocas reuniones se perfiló como alguien con quien podía hablar de cualquier tema que me interesase o preocupase. La mayoría de sus amigos lo eran prácticamente desde hacía treinta años. En comparación, sólo he formado parte de una pequeña parcela de sus vidas, pero me han abierto los ojos al mundo y nunca podré agradecérselo bastante.
Era, sin ningún género de duda, mi mejor amigo. Por supuesto que tengo otros amigos, no muchos, pero algunos quedan, casi todos de la época estudiantil. Pero no me puedo integrar completamente con ellos por culpa de los secretos. Me autoexcluyo, porque incluso entre la gente joven hay muchos prejuicios, pero también porque yo mismo no estoy seguro de que deban saberlo. Alaska lo dijo una vez y ha quedado bien claro: ¿A quién le importa? Está claro que es el mayor escollo en mi soledad e introversión.
Finalmente, recibo una llamada de madrugada, justo antes de salir a trabajar. Pido que me den más datos cuando sepan dónde se hace el velatorio. La información me llega mientras hago la compra por la tarde. Hay detalles curiosos que no se olvidan: recuerdo que justo después de colgar el teléfono, una señora me pide que le mire un precio, porque se ha olvidado sus gafas. Me sorprendo consiguiendo contener mis emociones mientras recojo lo que me falta, lo llevo a casa y tras colocar lo que necesita estar en la nevera, marcho hacia el tanatorio. Nunca había estado allí y me meto por la calle equivocada antes de dar con el camino correcto.
Saludo a la familia y los presentes, con los que he tenido muy poca relación hasta ahora. Paso a verle y no puedo evitar romper a llorar. También es la primera vez que me encuentro en una situación de este tipo sin mis familiares para consolarme. Intento calmarme y hablo un rato con su hermano.
Vuelvo a casa. Ceno algo y trato de no pensar mucho. Me voy pronto a la cama para estar listo al día siguiente. Por la mañana vuelvo y esperamos al momento de la partida. Hay mucha emoción en el aire... Lágrimas de nuevo en la despedida.
Adiós, amigo.
Nadie te prepara para la pérdida de un ser querido. La primera mala noticia vino directamente de él: una llamada de teléfono, lágrimas incontenibles. Lo que me han encontrado es malo. Palabras de ánimo y de aliento, diciéndole que lo que tiene que hacer es luchar con todas sus fuerzas, que los médicos harán todo lo posible pero que él tiene que poner todo de su parte.
Mentiras piadosas que no dejan de ser mentiras, aunque no conozco el estado en detalle, ni quiero saberlo para aferrarme a algo. Malos presentimientos que no quiero escuchar. Pequeñas esperanzas tras alguna mejora. Una salida del hospital en el intermedio entre radioterapia y quimioterapia. Reentrada tras una recaída fulminante. Tratamientos que sólo consiguen destrozar las pocas defensas que quedan. Yo no sé qué hacer, no sé si puedo hacer algo por ayudar, en la forma que sea... Mi falta de experiencia es enorme.
Cada vez se hacía más duro ir a visitarle... Es muy duro ver a una persona postrada en una cama, después de haberle conocido en toda su actividad. Entre los dos estaba claro que me tendría a su lado cuando me necesitase, pero me dolía mucho estar más tiempo.
La culpa siempre nos hace mirar atrás, pensando que podríamos haber cambiado algo para que no llegase el desenlace. Pero hay tantos elementos que el cambio se hace bastante incontrolable. ¿Podría haber ido antes al médico? ¿Pudo el médico darle poca importancia al principio? ¿Podría haberse salvado aunque le hubiera dado más importancia? ¿Se utilizó el tratamiento adecuado? ...Siempre nos quedaran todas esas dudas y muchas otras.
Una amistad de cinco años que comenzó casi por casualidad. Tras el primer encuentro a través de Internet, la mayoría de las veces no se suele volver a coincidir. Pero yo siempre he sido muy solitario y se me ocurrió volver a llamarle para salir a dar un paseo. En pocas reuniones se perfiló como alguien con quien podía hablar de cualquier tema que me interesase o preocupase. La mayoría de sus amigos lo eran prácticamente desde hacía treinta años. En comparación, sólo he formado parte de una pequeña parcela de sus vidas, pero me han abierto los ojos al mundo y nunca podré agradecérselo bastante.
Era, sin ningún género de duda, mi mejor amigo. Por supuesto que tengo otros amigos, no muchos, pero algunos quedan, casi todos de la época estudiantil. Pero no me puedo integrar completamente con ellos por culpa de los secretos. Me autoexcluyo, porque incluso entre la gente joven hay muchos prejuicios, pero también porque yo mismo no estoy seguro de que deban saberlo. Alaska lo dijo una vez y ha quedado bien claro: ¿A quién le importa? Está claro que es el mayor escollo en mi soledad e introversión.
Finalmente, recibo una llamada de madrugada, justo antes de salir a trabajar. Pido que me den más datos cuando sepan dónde se hace el velatorio. La información me llega mientras hago la compra por la tarde. Hay detalles curiosos que no se olvidan: recuerdo que justo después de colgar el teléfono, una señora me pide que le mire un precio, porque se ha olvidado sus gafas. Me sorprendo consiguiendo contener mis emociones mientras recojo lo que me falta, lo llevo a casa y tras colocar lo que necesita estar en la nevera, marcho hacia el tanatorio. Nunca había estado allí y me meto por la calle equivocada antes de dar con el camino correcto.
Saludo a la familia y los presentes, con los que he tenido muy poca relación hasta ahora. Paso a verle y no puedo evitar romper a llorar. También es la primera vez que me encuentro en una situación de este tipo sin mis familiares para consolarme. Intento calmarme y hablo un rato con su hermano.
Vuelvo a casa. Ceno algo y trato de no pensar mucho. Me voy pronto a la cama para estar listo al día siguiente. Por la mañana vuelvo y esperamos al momento de la partida. Hay mucha emoción en el aire... Lágrimas de nuevo en la despedida.
Adiós, amigo.
domingo, 30 de septiembre de 2007
Parejas abiertas
Para mí, un capítulo que me cuesta enormemente comprender es el de las llamadas "parejas abiertas". Qué curiosa construcción gramatical. Para mí que una pareja es algo indivisible, en cualquier otro caso no hay pareja que valga, sino que se trata de dos entidades individuales unidas por conveniencia. Por desgracia el diccionario todo lo más que describe para "pareja" es "igual o semejante" y no da una definición similar a mi visión de unidad.
Esta es una discusión feroz que tengo con algunos de mis amigos: según ellos, mi forma de ver la vida está anticuada y dicen que con el tiempo es necesario dar libertad a la pareja para que el fuego no se apague, hacer una serie de acuerdos y que siempre que se respeten las reglas establecidas, y de esa forma no hay ningún problema. Evidentemente, estos acuerdos suelen incluir sexo en grupo (mínimo tríos, aunque hay quien es capaz de meterse en habitaciones llenas de gente). Por lo general, nunca participa un sólo miembro de la pareja, sino que siempre deben estar los dos para que nada se haga a espaldas de la otra parte. De todas formas también para eso hay excepciones.
Tengo un par de razones por las que no me gusta mucho el tema de los tríos: la primera es que no soy muy abierto en mis prácticas, por lo que no sé qué hacer en ciertas situaciones... Pienso que estoy bastante limitado para interactuar con dos personas a la vez (aparte de que disfruto más pudiendo concentrarme en hacer disfrutar a una sola persona). La segunda es que a veces me he encontrado con gente que no se esforzó casi nada en intentar que yo también disfrutase. Es decir, que iban a satisfacerse ellos y mi placer les importaba bien poco. Aunque bueno, eso también se da en las relaciones uno-a-uno.
Puede que la cerrazón de pensamiento sea mía, pero mientras que no considero mal tener aventuras al no tener pareja fija (de hecho queda eso o la autosatisfacción), me cuesta aceptar que no estaría traicionando a nadie si tuviese pareja y practicase sexo con otras personas. Supongo que depende de la educación recibida y la mía no ha sido así... La palabra fidelidad para mí tiene significado.
Muchos de los anuncios de parejas abiertas incluyen una frase similar a esta: "Pero yo quiero mucho a mi pareja, ¿eh? lo demás es sólo sexo". En fin, que discutir sobre este tema es complicado, porque cada cual tiene formada su opinión al respecto.
De todas formas, a modo de ejemplo presento algunas frases que he ido encontrando y a mi juicio son verdaderas joyas de la justificación absurda para mantener eso de "somos pareja":
Esta es una discusión feroz que tengo con algunos de mis amigos: según ellos, mi forma de ver la vida está anticuada y dicen que con el tiempo es necesario dar libertad a la pareja para que el fuego no se apague, hacer una serie de acuerdos y que siempre que se respeten las reglas establecidas, y de esa forma no hay ningún problema. Evidentemente, estos acuerdos suelen incluir sexo en grupo (mínimo tríos, aunque hay quien es capaz de meterse en habitaciones llenas de gente). Por lo general, nunca participa un sólo miembro de la pareja, sino que siempre deben estar los dos para que nada se haga a espaldas de la otra parte. De todas formas también para eso hay excepciones.
Tengo un par de razones por las que no me gusta mucho el tema de los tríos: la primera es que no soy muy abierto en mis prácticas, por lo que no sé qué hacer en ciertas situaciones... Pienso que estoy bastante limitado para interactuar con dos personas a la vez (aparte de que disfruto más pudiendo concentrarme en hacer disfrutar a una sola persona). La segunda es que a veces me he encontrado con gente que no se esforzó casi nada en intentar que yo también disfrutase. Es decir, que iban a satisfacerse ellos y mi placer les importaba bien poco. Aunque bueno, eso también se da en las relaciones uno-a-uno.
Puede que la cerrazón de pensamiento sea mía, pero mientras que no considero mal tener aventuras al no tener pareja fija (de hecho queda eso o la autosatisfacción), me cuesta aceptar que no estaría traicionando a nadie si tuviese pareja y practicase sexo con otras personas. Supongo que depende de la educación recibida y la mía no ha sido así... La palabra fidelidad para mí tiene significado.
Muchos de los anuncios de parejas abiertas incluyen una frase similar a esta: "Pero yo quiero mucho a mi pareja, ¿eh? lo demás es sólo sexo". En fin, que discutir sobre este tema es complicado, porque cada cual tiene formada su opinión al respecto.
De todas formas, a modo de ejemplo presento algunas frases que he ido encontrando y a mi juicio son verdaderas joyas de la justificación absurda para mantener eso de "somos pareja":
- "No creo en la monogamia; creo en la ternura, el compromiso, la complicidad, el construir una vida en común, el estar a tu lado cuando me necesites...pero no entiendo por qué todo esto tiene que ir unido a la monogamia sexual".
- "Tengo pareja, él tiene mi corazón y yo el suyo, pero como no somos compatibles sexualmente, decidimos ser abiertos. Busco un hombre [...de tales y cuales características...] para buenos ratos de sexo sin compomiso [...]". (¿Una relación no sexual? Yo creo que eso se llama amistad. Eso sí, para compartir los gastos de la vivienda, su visión está genial).
- Había un anuncio que creo que ya no está, se salía. Acumulaba todos los puntos de los que he hablado: sentir un amor infinito por una persona que le da alas (permitiéndole tener todas las relaciones sexuales ajenas a la pareja y además sin participar en ellas). Además, lo perfecto para él es no repetir y si te he visto, no me acuerdo. Flipante hasta el extremo. ¿Pero cómo voy yo a encontrar una pareja seria existiendo este tipo de especímenes? Desde luego no tener compromisos puede ser la perfección, pero mi moral grita por todos los poros al leerlo.
martes, 25 de septiembre de 2007
no saber lo que uno quiere
Todos creemos saber lo que queremos, yo al menos lo tengo claro, quizá demasiado claro: mis preferencias son bastante cerradas, pero no sé qué hacer para abrir más mi abanico de gustos, así que me es difícil encontrar gente que me agrade ya que parece que siempre voy buscando un ideal.
Antes de quedar con nadie, cuando el primer encuentro es a través de Internet, prefiero aclarar las dudas que me surjan, que para eso está el correo, los mensajes, etc. Normalmente soy yo el indeciso debido a mis gustos. Pero cuando decido acudir a una cita, no me echo para atrás. Creo que los "plantones" son muy desagradables y como no me gusta que me los den, actúo en consecuencia.
En alguna cita ha ocurrido que no había "química": a veces nos hemos despedido inmediatamente y cada uno ha continuado su camino; otras veces, sin embargo, hemos tomado un café y charlado sin problemas. Yo creo que para algo somos adultos y podemos expresar lo que pensamos y a veces compartir un rato charlando es agradable.
Pero en ocasiones me topo con situaciones que me descolocan por completo. Personas que o no saben leer, o sólo quieren leer lo que les interesa. Yo a estos les llamo "personas con guión", porque en apariencia sus reacciones responden a patrones muy definidos. Si consigues seguir su guión la cosa va bien, pero en el momento que te sales de lo escrito, se fastidió el invento. Y no es porque no sepan improvisar, sino porque no quieren. Puede que en una ocasión sea interesante seguir un guión, pero a la tercera vez que lo haces, es todo tan mecánico que no tiene gracia.
También hay un grupo de personas que van a su propia satisfacción, sin importarles la de los demás. En el momento de caer en las redes de alguien así, enseguida se nota porque terminas agotado intentando satisfacerles y siempre piden más, mientras que no se dignan en hacerte una simple caricia. El sentimiento después de ser utilizado por uno (o dos, que las parejas tienden mucho a esto) de ellos es de gran vacío, desgana e insatisfacción, que tardan en desvanecerse.
Además de estos subgrupos, existe también el de aquellos que directamente sólo quieren hacer la puñeta al otro, que de todo hay en esta vida. Urden tretas que no se destapan hasta el último momento, en el que te dejan con un palmo de narices. Al contrario que en los otros casos, en los que de una u otra forma se intuyen las posibles razones, todavía no he conseguido descifrar cuál es la satisfacción que obtienen con su comportamiento este último grupo de especímenes.
La última vez que me ocurrió esto me quedé perplejo. Una persona que me envía un mensaje a uno de mis anuncios, en el que no se me ve la cara. Entiendo que la gente que me escribe ahí es porque les gusta mi cuerpo (allá ellos, para gustos los colores), objetivo con el cual está puesto el anuncio.
Después de intercambiar unos cuantos mensajes le digo que si quiere, quedamos. Me dice que si estoy solo, viene él a mi casa, que tardará x tiempo y me pide mi dirección. Le contesto que mejor voy a buscarle al metro o quedamos en algún sitio, pero insiste y al final se la doy. Después de eso, todavía me envía algunos mensajes con el móvil mientras supuestamente sale de su casa. No contento con eso, a la supuesta hora en que aproximadamente llegaría a mi parada de metro, me envía otro mensaje preguntándome si la dirección correcta que debe tomar es hacia cierto punto.
Inmediatamente, le llamo a su teléfono pero sale un estridente contestador automático. Como es totalmente absurdo que tenga el teléfono apagado, ya no me creo que haya venido, pero aun así le envío un par de mensajes diciéndole por dónde debe ir. Al día siguiente le vi conectado y le dije que su comportamiento me parecía estúpido y que no ayudaba a nadie. Me imagino que se estaría riendo, vete a saber por qué, supongo que nunca lo sabré.
Y es que en el bearwww abunda la gente de todo tipo, pero lo de juansorocoslada ha sido para ir a mear y no echar gota.
Antes de quedar con nadie, cuando el primer encuentro es a través de Internet, prefiero aclarar las dudas que me surjan, que para eso está el correo, los mensajes, etc. Normalmente soy yo el indeciso debido a mis gustos. Pero cuando decido acudir a una cita, no me echo para atrás. Creo que los "plantones" son muy desagradables y como no me gusta que me los den, actúo en consecuencia.
En alguna cita ha ocurrido que no había "química": a veces nos hemos despedido inmediatamente y cada uno ha continuado su camino; otras veces, sin embargo, hemos tomado un café y charlado sin problemas. Yo creo que para algo somos adultos y podemos expresar lo que pensamos y a veces compartir un rato charlando es agradable.
Pero en ocasiones me topo con situaciones que me descolocan por completo. Personas que o no saben leer, o sólo quieren leer lo que les interesa. Yo a estos les llamo "personas con guión", porque en apariencia sus reacciones responden a patrones muy definidos. Si consigues seguir su guión la cosa va bien, pero en el momento que te sales de lo escrito, se fastidió el invento. Y no es porque no sepan improvisar, sino porque no quieren. Puede que en una ocasión sea interesante seguir un guión, pero a la tercera vez que lo haces, es todo tan mecánico que no tiene gracia.
También hay un grupo de personas que van a su propia satisfacción, sin importarles la de los demás. En el momento de caer en las redes de alguien así, enseguida se nota porque terminas agotado intentando satisfacerles y siempre piden más, mientras que no se dignan en hacerte una simple caricia. El sentimiento después de ser utilizado por uno (o dos, que las parejas tienden mucho a esto) de ellos es de gran vacío, desgana e insatisfacción, que tardan en desvanecerse.
Además de estos subgrupos, existe también el de aquellos que directamente sólo quieren hacer la puñeta al otro, que de todo hay en esta vida. Urden tretas que no se destapan hasta el último momento, en el que te dejan con un palmo de narices. Al contrario que en los otros casos, en los que de una u otra forma se intuyen las posibles razones, todavía no he conseguido descifrar cuál es la satisfacción que obtienen con su comportamiento este último grupo de especímenes.
La última vez que me ocurrió esto me quedé perplejo. Una persona que me envía un mensaje a uno de mis anuncios, en el que no se me ve la cara. Entiendo que la gente que me escribe ahí es porque les gusta mi cuerpo (allá ellos, para gustos los colores), objetivo con el cual está puesto el anuncio.
Después de intercambiar unos cuantos mensajes le digo que si quiere, quedamos. Me dice que si estoy solo, viene él a mi casa, que tardará x tiempo y me pide mi dirección. Le contesto que mejor voy a buscarle al metro o quedamos en algún sitio, pero insiste y al final se la doy. Después de eso, todavía me envía algunos mensajes con el móvil mientras supuestamente sale de su casa. No contento con eso, a la supuesta hora en que aproximadamente llegaría a mi parada de metro, me envía otro mensaje preguntándome si la dirección correcta que debe tomar es hacia cierto punto.
Inmediatamente, le llamo a su teléfono pero sale un estridente contestador automático. Como es totalmente absurdo que tenga el teléfono apagado, ya no me creo que haya venido, pero aun así le envío un par de mensajes diciéndole por dónde debe ir. Al día siguiente le vi conectado y le dije que su comportamiento me parecía estúpido y que no ayudaba a nadie. Me imagino que se estaría riendo, vete a saber por qué, supongo que nunca lo sabré.
Y es que en el bearwww abunda la gente de todo tipo, pero lo de juansorocoslada ha sido para ir a mear y no echar gota.
martes, 15 de mayo de 2007
igualdad
Cuando estoy con alguien, mis caricias responden a sus caricias, mis besos a sus besos y así sucesivamente. Doy lo que me dan y espero que me den lo que yo doy. Acaricio como a mí me gusta que me acaricien, pero eso sólo funciona perfectamente cuando la otra persona piensa del mismo modo, lo que no es fácil.
Creo que al principio no era así: yo me volcaba completamente, intentando hacer disfrutar al máximo sin preocuparme mucho de mí. Me encantaba ver que la otra persona se moría de gusto y disfrutaba con la visión. Entonces me fui topando con gente que no correspondía salvo si se lo hacías notar, y algunos ni eso.
Después de un rato sobando y chupeteando a un cuerpo que no deja de gemir, me tumbaba cansado, en espera de que correspondiesen un poco a mi esfuerzo. Hombre, alguno había que sí, me daba la réplica y yo disfrutaba y el ciclo se repetía. Lo acojonante era que otros decían "descansa", pero seguían tumbados y tampoco se movían un milímetro, ni hacían la intención de unas simples caricias de agradecimiento. Ni que decir tiene, estos "especímenes" son de los que se corren y se marchan, sin siquiera preguntar si tú también quieres terminar. No sé qué hacer para arreglar esas situaciones, la verdad es que es difícil si la otra parte no tiene voluntad.
Ahora llevo la igualdad a más niveles. Empiezo besando y acariciando como debe ser, pero en seguida se nota si la otra persona está por la labor de hacer disfrutar o sólo de recibir. Cuando me topo con alguien que no corresponde, ni me empleo a fondo, ni utilizo "trucos" que dan más gustito, ni nada. Como no siento nada al terminar (una buena paja le da mil vueltas a una masturbación mecánica de estos tipos), minimizo el placer que doy hasta que se adecua a lo que ellos me dan.
Como contrapartida, cuando he encontrado gente que me correspondía, en esos polvos saltaban chispas. Esto es un toma y daca, quien quiera disfrutar también tiene que hacer disfrutar. El placer puede multiplicarse o dividirse, dependiendo de las intenciones de los participantes. Yo prefiero multiplicar, pero al que le gusta dividir, lo multiplico por cero.
Creo que al principio no era así: yo me volcaba completamente, intentando hacer disfrutar al máximo sin preocuparme mucho de mí. Me encantaba ver que la otra persona se moría de gusto y disfrutaba con la visión. Entonces me fui topando con gente que no correspondía salvo si se lo hacías notar, y algunos ni eso.
Después de un rato sobando y chupeteando a un cuerpo que no deja de gemir, me tumbaba cansado, en espera de que correspondiesen un poco a mi esfuerzo. Hombre, alguno había que sí, me daba la réplica y yo disfrutaba y el ciclo se repetía. Lo acojonante era que otros decían "descansa", pero seguían tumbados y tampoco se movían un milímetro, ni hacían la intención de unas simples caricias de agradecimiento. Ni que decir tiene, estos "especímenes" son de los que se corren y se marchan, sin siquiera preguntar si tú también quieres terminar. No sé qué hacer para arreglar esas situaciones, la verdad es que es difícil si la otra parte no tiene voluntad.
Ahora llevo la igualdad a más niveles. Empiezo besando y acariciando como debe ser, pero en seguida se nota si la otra persona está por la labor de hacer disfrutar o sólo de recibir. Cuando me topo con alguien que no corresponde, ni me empleo a fondo, ni utilizo "trucos" que dan más gustito, ni nada. Como no siento nada al terminar (una buena paja le da mil vueltas a una masturbación mecánica de estos tipos), minimizo el placer que doy hasta que se adecua a lo que ellos me dan.
Como contrapartida, cuando he encontrado gente que me correspondía, en esos polvos saltaban chispas. Esto es un toma y daca, quien quiera disfrutar también tiene que hacer disfrutar. El placer puede multiplicarse o dividirse, dependiendo de las intenciones de los participantes. Yo prefiero multiplicar, pero al que le gusta dividir, lo multiplico por cero.
domingo, 13 de mayo de 2007
soledad
(publicacion original: 25 diciembre 2006)
Sí, es Navidad, pero la verdad es que estoy un poco hasta la polla de estar solo. Vale, tengo mi pequeño núcleo familiar en el que me he refugiado bastante y con el que todo va aceptablemente bien. Pero me falta llenar ese vacío del amor, tan importante en la vida y la salud mental.
Debo decir que desde hace un par de semanas, ando detrás de alguien, pero todavía no se ha producido la situación del encuentro. He dejado mis mensajes, mi teléfono, mi dirección de correo y he recibido respuesta diciéndome que un día quedaremos a conocernos, pero la espera se está alargando demasiado. En cierto modo, estoy en una temporada un tanto desesperanzadora en el terreno sentimental, por las cosas que me han pasado últimamente. No sé qué hacer... Llevo tanto tiempo buscando y esperando que, aunque siempre he pensado que la vida en pareja es lo ideal, a veces ya no sé si quiero emparejarme. Las dos formas de vivir tienen sus ventajas e inconvenientes; es posible que se me estén pegando las rarezas de la soledad, tan difíciles de disipar cuando luego hay que compartir el espacio entre dos.
Cuando tuve pareja, fue una de las mejores experiencias de mi vida. Lo malo es que terminó de una forma un tanto extraña... Sigo preguntándome por qué ocurrió así, aunque ya no tiene sentido, pero todos quisiéramos arreglar los errores que cometimos en el pasado, y esta relación me dejó el mal sabor de boca de no poder siquiera entender cuáles fueron los errores que desembocaron en su ruptura. La otra cosa mala es que el listón quedó muy alto para el futuro. Me pregunto si se imagina siquiera cómo me afectó, o piensa que yo no sentía nada. Yo preferí terminar aunque el dolor fue bastante grande, pero quería que fuese feliz y no tenía derecho de cortar sus alas.
Desde entonces, no he encontrado a nadie que pueda aspirar siquiera a ocupar el puesto. Supongo que soy muy exigente, pero todos queremos lo mejor. He topado con gente muy maja, pero por una cosa o por otra, la cosa nunca ha cuajado. En esta ocasión, ni siquiera he recibido respuesta a mi breve felicitación de Navidad por Internet, cosa que no me da muy buena espina. No me gusta agobiar a nadie, pero supngo que en breve pasaré a una estrategia un tanto más insistente, porque esperar no me está sirviendo de mucho.
Actualización (enero de 2007, o incluso más tarde): Después de marear la perdiz montones de veces, casi siempre porque él no podía quedar por problemas de horario, aunque volví a intentarlo, decidí que no merecía la pena seguir esperando. Si tantas vueltas hacen falta para una primera cita, no quería imaginar lo difícil que sería compaginar horarios para quedar más veces.
Sí, es Navidad, pero la verdad es que estoy un poco hasta la polla de estar solo. Vale, tengo mi pequeño núcleo familiar en el que me he refugiado bastante y con el que todo va aceptablemente bien. Pero me falta llenar ese vacío del amor, tan importante en la vida y la salud mental.
Debo decir que desde hace un par de semanas, ando detrás de alguien, pero todavía no se ha producido la situación del encuentro. He dejado mis mensajes, mi teléfono, mi dirección de correo y he recibido respuesta diciéndome que un día quedaremos a conocernos, pero la espera se está alargando demasiado. En cierto modo, estoy en una temporada un tanto desesperanzadora en el terreno sentimental, por las cosas que me han pasado últimamente. No sé qué hacer... Llevo tanto tiempo buscando y esperando que, aunque siempre he pensado que la vida en pareja es lo ideal, a veces ya no sé si quiero emparejarme. Las dos formas de vivir tienen sus ventajas e inconvenientes; es posible que se me estén pegando las rarezas de la soledad, tan difíciles de disipar cuando luego hay que compartir el espacio entre dos.
Cuando tuve pareja, fue una de las mejores experiencias de mi vida. Lo malo es que terminó de una forma un tanto extraña... Sigo preguntándome por qué ocurrió así, aunque ya no tiene sentido, pero todos quisiéramos arreglar los errores que cometimos en el pasado, y esta relación me dejó el mal sabor de boca de no poder siquiera entender cuáles fueron los errores que desembocaron en su ruptura. La otra cosa mala es que el listón quedó muy alto para el futuro. Me pregunto si se imagina siquiera cómo me afectó, o piensa que yo no sentía nada. Yo preferí terminar aunque el dolor fue bastante grande, pero quería que fuese feliz y no tenía derecho de cortar sus alas.
Desde entonces, no he encontrado a nadie que pueda aspirar siquiera a ocupar el puesto. Supongo que soy muy exigente, pero todos queremos lo mejor. He topado con gente muy maja, pero por una cosa o por otra, la cosa nunca ha cuajado. En esta ocasión, ni siquiera he recibido respuesta a mi breve felicitación de Navidad por Internet, cosa que no me da muy buena espina. No me gusta agobiar a nadie, pero supngo que en breve pasaré a una estrategia un tanto más insistente, porque esperar no me está sirviendo de mucho.
Actualización (enero de 2007, o incluso más tarde): Después de marear la perdiz montones de veces, casi siempre porque él no podía quedar por problemas de horario, aunque volví a intentarlo, decidí que no merecía la pena seguir esperando. Si tantas vueltas hacen falta para una primera cita, no quería imaginar lo difícil que sería compaginar horarios para quedar más veces.
lunes, 9 de abril de 2007
¿el infiel?
Puede que sea casualidad, porque mi reconocimiento de caras es bastante limitado y además porque me ha escrito al perfil donde no muestro mi rostro. Yo le escribí hace bastante tiempo y no me contestó, aunque no recuerdo qué perfil utilicé. A veces cuando miro los anuncios de la gente (ya hablaré más sobre eso en otra ocasión), apunto como favoritos los de las personas que me gustan físicamente. No es que este fuese particularmente atractivo, pero tenía unos rasgos faciales que me atraían un poco, así que lo puse al final de mi lista.
El caso es que este tipo me ha mandado un mensaje a las once de la noche pasadas, cuando ya estaba pensando en irme a dormir y ahora que le miro a la cara, se me parece al infiel que hago mención en "Duele". Tendría narices que quisiese jugar conmigo, aunque me imagino que no sabría que soy yo porque no puede verme la jeta. Me desconecté inmediatamente, a ver si encuentro un momento en el que no esté conectado para guardar sus fotos en algún sitio. Puede que incluso le envíe una de las fotos a mi hombre deseado, junto con un letrero que diga "¿le conoces?". Si fuese quien yo pienso realmente, se podría liar una gorda, pero si no lo es, tendría que inventarme una excusa por enviar la foto.
Cuánto me gustaría haber podido hablar hoy con mi mejor amigo... Al menos para ponerle al corriente de la historia hasta este momento. Pero quizá sólo es que me estoy volviendo loco con el tema.
Actualización (16/04/2007): He intercambiado cuatro frases con este supuesto "infiel". No parece ser quien yo creía, porque debe vivir lejos de la ciudad. Ya ha comenzado a preguntar de forma picarona y no me gusta el tema. No sé qué hacer... Ya veremos lo que contesto, si es que contesto.
Actualización (19/04/2007): En una de sus despedidas, me dijo que a ver si seguíamos hablando, si yo quería. Le contesté que no había problema, por hablar no pasaba nada. Su siguiente mensaje fue: "¿sólo hablar? Qué pena...". Mi última respuesta fue: "por aquí no se puede hacer mucho más que hablar". Supongo que no le sentó bien y tendría otros planes, pero tampoco me los expresó claramente y sólo contestó "ya". Aunque se puede entender que escribir a mi anuncio ya se hace con ciertas intenciones, yo no estoy dispuesto a ceder si no tengo un apetito especial, cosa que ocurre pocas veces. Y en este caso no me llama mucho la atención.
El caso es que este tipo me ha mandado un mensaje a las once de la noche pasadas, cuando ya estaba pensando en irme a dormir y ahora que le miro a la cara, se me parece al infiel que hago mención en "Duele". Tendría narices que quisiese jugar conmigo, aunque me imagino que no sabría que soy yo porque no puede verme la jeta. Me desconecté inmediatamente, a ver si encuentro un momento en el que no esté conectado para guardar sus fotos en algún sitio. Puede que incluso le envíe una de las fotos a mi hombre deseado, junto con un letrero que diga "¿le conoces?". Si fuese quien yo pienso realmente, se podría liar una gorda, pero si no lo es, tendría que inventarme una excusa por enviar la foto.
Cuánto me gustaría haber podido hablar hoy con mi mejor amigo... Al menos para ponerle al corriente de la historia hasta este momento. Pero quizá sólo es que me estoy volviendo loco con el tema.
Actualización (16/04/2007): He intercambiado cuatro frases con este supuesto "infiel". No parece ser quien yo creía, porque debe vivir lejos de la ciudad. Ya ha comenzado a preguntar de forma picarona y no me gusta el tema. No sé qué hacer... Ya veremos lo que contesto, si es que contesto.
Actualización (19/04/2007): En una de sus despedidas, me dijo que a ver si seguíamos hablando, si yo quería. Le contesté que no había problema, por hablar no pasaba nada. Su siguiente mensaje fue: "¿sólo hablar? Qué pena...". Mi última respuesta fue: "por aquí no se puede hacer mucho más que hablar". Supongo que no le sentó bien y tendría otros planes, pero tampoco me los expresó claramente y sólo contestó "ya". Aunque se puede entender que escribir a mi anuncio ya se hace con ciertas intenciones, yo no estoy dispuesto a ceder si no tengo un apetito especial, cosa que ocurre pocas veces. Y en este caso no me llama mucho la atención.
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