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domingo, 14 de marzo de 2010

Insípido

Casi no podía creerlo, pero iba a comer a "El Bulli". El gran sueño de mucha gente se le había concedido: uno de sus contactos importantes le había ofrecido una invitación para acompañarle.

Viajó a Rosas con sus amigos. Esperaron impacientes la hora de entrar. Les condujeron a su mesa. Les presentaron la carta de tapas que iban a servir y comenzó el espectáculo. Los camareros se movían rápido, como bailando entre las mesas y sirvieron las primeras tapas en unos platos imposibles. Máxima concentración. Todos cogieron la primera porción y se la llevaron a la boca. Exclamaciones y murmullos de sorpresa se extendieron por el restaurante. Todo el mundo comentó que estaba excelente. Pero a él le supo prácticamente a agua.

"¿Pero qué demonios...?" -se preguntó. Entonces razonó que quizá esa era la gracia del plato; "aquí experimentan con los sabores, así que es posible que el primero sea una especie de broma para pillar a la gente desprevenida", concluyó. Pero entonces, ¿qué pasaba con los demás? ¿Por qué comentaban extasiados ese momento? ¿Quizá temían quedar como tontos ante los otros? Entre esas cavilaciones llegó la segunda tapa, emplatada en una cuchara ovalada. La observó detenidamente, tomándola con la mano derecha. La acercó a sus labios y sorbió lentamente, dejando que inundase su lengua y su paladar. Nada. Agua, igual que la anterior, e igual que la siguiente, y la siguiente, y la siguiente...

Empezó a sentirte mal, viendo como todos los demás disfrutaban mientras él no conseguía saborear ni la más mínima porción de comida. Sus compañeros estaban ajenos a su sufrimiento, comentando entre ellos los matices que iban descubriendo a cada paso. Él cada vez estaba más angustiado. ¿Qué podía hacer? Quizá disimular, como si estuviese disfrutando al igual que ellos... Pero en su pecho crecía una angustia que pronto sería incapaz de contener. De repente se levantó y se apresuró hacia la salida. Sus amigos le miraron marcharse, pero se quedaron callados por la sorpresa y no se movieron.

Trastabilló hasta la esquina, bajó las escaleras y a unos pasos, se apoyó como pudo en un árbol. Le costaba respirar. Las piernas le flaquearon y cayó de rodillas junto al árbol. Entonces rompió a llorar sin control. Los sollozos le ahogaban y creyó que nunca podría llorar todo lo que su cuerpo le pedía.

Por suerte no apareció nadie por allí. El llanto le fue desahogando poco a poco. Entonces estuvo en situación de pensar de nuevo. Razonó que nadie podría comprender lo que le pasaba, que tendría que ocultarlo para no ser visto como un bicho raro. Con bastante esfuerzo se fue recomponiendo, secó sus lágrimas, se sacudió y se colocó la ropa, suspiró y se dirigió de nuevo hacia el restaurante.

Buscó de nuevo su mesa. Sus compañeros le observaron y alguien preguntó:
-Pero hombre, ¿dónde estabas? Te has saltado un montón de tapas...
-Ya, tuve que salir un momento.
-Desde luego, mira que eres raro.
-¡Un brindis por los raros del mundo! -propuso alguien.
-¡Eso, que también tienen derecho!

Brindaron y rieron. Por suerte, siempre había quien desdramatizaba las situaciones. Imaginaba que así es como tendría que tomárselo a partir de ese momento.

De vuelta en su hogar, concertó una cita con su médico y unos días después, pasó por la consulta.

-¿Cuál es el problema? -preguntó el médico.
-Pues verá... No saboreo nada. Los alimentos han dejado de tener sabor para mí.
-Ya... Pero ¿sigue teniendo apetito?
-Sí, eso no lo he perdido. Sigo teniendo ganas de comer, tengo la sensación de hambre y la de que me apetece esto o aquello... Pero no me sabe a nada.
-Vaya... Pues no se conoce ningún transtorno físico que produzca los efectos que me comenta. Tiene toda la pinta de ser psicológico.
-¿Psicológico?

¿Psicológico?

¿A que te doy dos ostias?

viernes, 12 de marzo de 2010

Pofale

...
-¿algo más?
-Sí, también venía a por mis pastillas. ¿Me puede hacer un par de recetas, por favor?
-Claro. Ah, pregunté lo tuyo a un urólogo conocido. Es un chico que estudia bastante...
-¿Ah sí? ¿y le ha dicho algo?
-Dice que le parece muy raro que sea por tus operaciones, que es mucho más normal que sea psicológico... Que en algún momento hayas asociado algo y te haya afectado.
-Ya... -(Pofale. Hala, otro más con el cuento de siempre).
-Es que no ha visto un caso como el tuyo, ni ha leído nada igual.
-... Bueno, pues yo la verdad es que sí he leído algo. Llevo dos años buscando. No soy médico, pero sí que he llegado a alguna conclusión...
-¿Sí? ¿cuál?
-Bueno, perdone mi imprudencia, pero yo diría que esto puede ser algún neurotransmisor que no está funcionando bien. Hay un grupo en Internet de gente a la que le pasa lo mismo. Y hay algún caso que ha mejorado con un neurotransmisor... El GABA.
-¿inhibiendo el GABA?
-No, tomando GABA.
-Vaya, ¿y eso cómo se toma?
-Pues parece ser que se vende como suplemento para la gente que va al gimnasio, les servirá para aumentar el músculo o algo, no sé...
-Mmhhh... Ten cuidado...
-No, si yo no voy a tomar algo sin control médico. Además no he encontrado ningún sitio donde se venda en España.
-Vale, que sepas que puede ser peligroso.
-Claro. Bueno, gracias de todas formas por preguntar.
-De nada, es que también me quiero enterar yo de cómo va el asunto.
-Claro, gracias... Hasta luego.

Pofale.

Hoy en día, casi todo se puede encontrar. Sólo hace falta que un buscador lo tenga enlazado, un poco de suerte y habilidad buscando. Pero por suerte o por desgracia, también se encuentran las teorías contrarias al uso de la sustancia... Está claro que no me quiero joder ninguna función corporal intentando arreglar otra, pero mi vida sexual está prácticamente parada en este momento. Lo cual no quiere decir que vaya a dejar de luchar; sólo estoy declarando cómo me siento ahora mismo: tengo deseo, pero no puedo satisfacerlo porque mi cuerpo no me deja, así que disminuir mi actividad es lo único que me alivia un poco: dejar de pensar en la parte de mí que no funciona.

Dentro de un par de semanas vuelvo a tener visita con el neurólogo. Las pruebas han sido dolorosas, así que espero que no sean inútiles, que es lo que me parecen ahora mismo.

Espero equivocarme y que me recomienden un psiquiatra o algo así (al final, después de tanto insistir, voy a tener que probarlo, ya sea para demostrar que no es un problema mental o para corregirlo si lo es). Pero alguien especializado en problemas sexuales, no pienso acudir al primero que encuentre.

La guinda de hoy es que, como tantos otros días, estaba viendo a un tío tremendo (en este caso, en intenné), me puse como una moto, pero al tratar de acabar... Pofale. Es frustrante, y más todavía el que nadie al que no le pase pueda siquiera imaginar el vacío, la insatisfacción... Que esto no puede ser psicológico joder, con lo que yo he disfrutado hasta que se acabó... Que el problema psicológico se me está creando después con la incapacidad de disfrutar.

domingo, 31 de enero de 2010

Pido Perdón

Hay quien me dice que me paso la vida pidiendo perdón, pero es que me cabrea lo que otras personas puedan haber pensado indebidamente de mí, por no haber sabido capear correctamente las circunstancias en el momento. Ojalá por pedir perdón consiguiese volver a encauzar algunas de las situaciones que se estropearon en mi vida, aunque eso es prácticamente imposible. Es difícil que los afectados lean esto y aunque así fuera, la situación no cambiaría. Eso está reservado a los guiones peliculeros. Pero al menos quiero volcar mis pensamientos aquí, en mi pequeño rincón particular.

Me doy cuenta de que la mayoría de estas peticiones de perdón están centradas en El Tema, pero creo que es debido a cómo me siento ahora. No poder sentir el placer de antes me ha cambiado. Sentirme excitado pero no poder consumar me ha afectado en lo más profundo de mi personalidad. Creo que ya no soy un hombre completo. Siempre he creido que tener una pareja sería preferible a vivir solo, pero en las circunstancias actuales veo muy difícil plantearme nada.

Hay pocas personas que me han marcado en la vida. Me refiero a que por pocas personas he sentido una pasión tal que me obligaba a plantearme cambiar mi vida. Pero cuando llegaron esas ocasiones fue muy fuerte, unos flechazos que me colmaban de felicidad, aunque al poco tiempo me daba cuenta de que no funcionaría y me hundía bastante moralmente. De hecho, creo que desde que no funcionó con la persona con quien tuve planes más serios, no he levantado cabeza por completo. Y ya han pasado casi siete años, ahí es nada.

Quisiera pedir perdón a un hombre que tuve que abandonar porque no me gustaba cómo estaba evolucionando la situación. Yo hubiera continuado bajo ciertas condiciones, pero no bajo las que él me impuso. Me pareció demasiado egoísta por su parte cómo me quería controlar, con lo a gusto que yo estaba con él, esperando a verle cuando se acercaba por mi ciudad; siempre hubiera tenido un hueco para él, pero no, él lo quería todo aunque ya lo tenía por otra parte, aunque yo no tenía nada y él sí, quería más aún. Y aun así, si supiese que iba a aceptar mis condiciones y vernos más relajados sin sus presiones, le pediría perdón.

Quiero pedir perdón a aquellos que me hacían disfrutar tanto, con los que me hubiera gustado repetir de vez en cuando. Pero algo le pasó a mi cuerpo y no me he vuelto a atrever a llamarles, porque ya no disfruto. Les sigo deseando tanto... y no puedo hacer nada. Ojalá me entendiesen, comprendiesen por lo que estoy pasando y me perdonasen. Aunque me temo que para ellos puedo no haber significado nada... Para mí sí que fueron muy importantes y ahora que sé desenvolverme un poco mejor, no sirve de nada. Por favor, perdonadme. Si vuelvo a estar bien, os llamaré.

No lo necesito, pero podría pedir perdón a aquellos que tratan de acercarse a mí sin haber leído el breve texto de mis anuncios. Lo siento, chicos, es que no me atraen vuestros músculos torneados, vuestros cuerpos fibrados sin rastro de grasa, ni vuestros pollones largos y gordos como el cuello de un cantaor. De verdad que no entiendo lo que podéis haber visto en mí, vosotros que podríais escoger a quien os diese la gana. Perdonad, es que tengo unos gustos muy cerrados y definidos. Me gustan los hombres fornidos, velludos y maduretes. También me dan muchas calabazas, pero no me traumatizo por ello, símplemente lo acepto. Por muchas veces que insistáis, no voy a cambiar de opinión, yo soy "asín".

miércoles, 20 de enero de 2010

Guardando Las Apariencias

Muchas noches tengo problemas para quedarme dormido, como si estuviese viviendo en otro huso horario... Me suelen dar entre las tres y las cuatro de la mañana, lo que me da demasiado tiempo para pensar y muchas veces tengo que levantarme a hacer algo, porque en la cama no consigo pegar ojo hasta que se acerca la hora.

Había oido hablar sobre "El juego de tu vida". Había visto algunas imágenes en algún programa de "zapping". El concurso de las preguntas indiscretas. El que acierta, se lleva un montón de pasta a costa de que sus familiares y conocidos se queden transtornados por descubrir sus secretos más oscuros. El que falla... bueno, supongo que tiene que ser muy duro quedar en evidencia encima de no llevarse un euro.

Nunca he sabido bien cómo funciona el concurso. Por lo que entiendo, a los concursantes les hacen 200 preguntas mientras los tienen enchufados a un polígrafo. Se toma como respuesta lo que diga la máquina y supongo que ahí está la incertidumbre... Porque si realmente la máquina supiese cuándo estás diciendo la verdad, con no mentir nunca todos los aspirantes se llevarían el premio ¿no?

Total que una de estas noches insomnes, me planté delante de la tele y apareció el concursito de marras. Yo no soy nada intuitivo, pero lo que vino a continuación me pareció tan predecible que no me podía creer que pudiera acertar tan plenamente. De todas formas, aparte de la falta de fiabilidad de los polígrafos, a veces se ha rumoreado de este concurso (y de otros programas) que algunos de los participantes no son más que actores, ya sean profesionales o no.

El concursante de la noche era un hombre de unos 60 años. Lo presentaron junto a sus acompañantes: su hermana, un amigo de unos 50 años (llamémosle "Gerardo") y la madre de éste último, de unos... n años. Eso tirando por lo bajo, si no eran más.

En cuanto los vi a todos, teniendo en cuenta la naturaleza escandalosa de las preguntas que suelen hacer, pensé: "Um, un hombre maduro, su hermana, un gordito tímido con bigote y su madre... Si no fuera porque no voy a acertar, diría que los caballeros están liados y ni la hermana ni la madre lo saben".

No recuerdo todos los detalles (a ver si en algún sitio encuentro el vídeo por casualidad) ni todas las preguntas que le hicieron, pero de todas formas lo curioso es que a todas respondió afirmativamente... Que digo yo que ya podrían preguntar en alguna ocasión lo contrario para que fuese más complicado... Porque eso de llevarse 10000 euros en media hora no lo consigo yo todos los días.

Entre pregunta y pregunta "oficiales", la presentadora comentaba con él algunos aspectos de su vida para que el público le conociera un poco mejor (debe ser para que no resalten tanto las cosas malas, digo yo). También se recordaba que en cualquier momento, los acompañantes pueden pulsar un botón si quieren que el concurso se detenga antes de que él dé alguna de las respuestas.

Al parecer este hombre, por lo que comentaban, había sido monje en su juventud y luego lo había dejado. También parece que era bastante culto y contaba que tenía una colección de no sé cuantos libros y blablabla. El caso es que el concurso comenzó y estas son algunas de las preguntas más o menos en el orden que salieron:

"¿Se considera usted un hombre de ideas conservadoras?". "Sí".
"¿Piensa que es superior en inteligencia a la gente de su entorno?". "Sí".
"¿En su trabajo ha comparado alguna vez a sus compañeros con monos que se masturban descontroladamente?". "Sí".
"¿Crees que tu hermana te trata de forma diferente a otros hermanos porque no estás casado ni tienes hijos?". "Sí".

A todo esto, en los intermedios iban enfocando a los familiares y les preguntaban cómo veían al concursante y si querían que continuase. Siempre dijeron que sí, a veces intentando disimular el poema de la cara (o eso me pareció a mí), otras con atisbos de nerviosismo (pero bastante controlado, o quizá sabían más o menos lo que iba a contestar) propios de los secretos que estaban siendo revelados... Que continuaron por la línea prevista:

"¿Sientes remordimientos después de tener relaciones sexuales?". "Sí".
"¿Te da asco ver por la calle a dos personas del mismo sexo besándose". "Sí".
"¿Si tu amigo Follardo desapareciera de tu vida sufrirías mucho?". "Sí. Oye, que mi amigo se llama Gerardo". "Ah si, ¿en qué estaría pensando yo? Continuamos".
"¿Ocultas a tu familia una relación que dura ya varios años?". "Sí".
"¿Ocultas esa relación porque se trata de un hombre". "Sí".
"¿Mantienes una relación sentimental desde hace ocho años con Gerardo?". "Sí".
"¿Has contribuido a que más de un hombre incumpla su compromiso de fidelidad a su pareja?". "Sí".

En ese momento quedaban las dos últimas fases por jugar (dos preguntas en la penúltima y la pregunta final de la última fase). Pero el concursante decidió plantarse para no perder lo que había acumulado. Total que al final ¿qué resultó? Pues que el hombre se llevó 10000 euros en media hora, a cambio de salir del armario en directo delante de toda la audiencia y de la madre de su novio.

Hay que tener en cuenta que las preguntas se van haciendo más "duras" según se van avanzando fases. ¿Qué le habrían preguntado en las últimas fases?...

**** Ponga aquí su música de misterio favorita ****

sábado, 2 de enero de 2010

Pruebas Médicas Desagradables III

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE. SI ERES APRENSIVO NO LO LEAS.

Menuda racha llevo... y lo que me queda, puesto que de momento no me han dado ninguna solución y todavía me van a hacer más pruebas, aunque todavía no tocan, así que habrá que aguantar unos meses ante la previsión de ellas.

Como comenté anteriormente, el día 1 de diciembre después de verme el urólogo (otro diferente), al que tuve que volver a explicarle todo, me hicieron dos resonancias magnéticas el día 3 (unos 40 minutos metido en el tubo, bastante agobiante si no consigues relajarte). Luego el día 9 me hicieron el estudio urodinámico. Qué tortura. Como adelanté en el anterior capítulo de la saga (y ahora puedo confirmar en detalle), el estudio urodinámico consta de los siguientes pasos:
  • Primero te hacen una flujometría: miden la velocidad y cantidad de orina que meas, pero en este caso en una micción normal. Es decir, que hay que ir con las "ganas normales" de orinar, ni demasiadas ganas, ni demasiado pocas, porque sino no sirve. En la flujometría que me hicieron anteriormente tuve que ir con todas las ganas posibles.
  • Después, te introducen una sonda por el culete, sin besarte antes ni nada. A tomar por saco el romanticismo. No es que me apasionase la idea, pero dadas las circunstancias, pensé que era uno de los pasos más sencillos.
  • Luego viene la introducción de otra sonda por la uretra. Para mí esta fue la mayor tortura. No sé si es que tengo el orificio de la uretra muy estrecho, pero al igual que en la ocasión anterior, fue bastante doloroso. El pobre ATS, que es muy majo, se agobió un poco al verme sufrir. Según comentaba él, durante el paso de la sonda se siente escozor, incomodidad... Pero yo ya me imaginaba lo que ocurriría por haber experimentado antes algo similar en el "Capítulo I", cuando me tomaron las muestras de la uretra en 2008. Una vez pasada la sonda, te aseguran todos los cables con esparadrapos y tal, para que no se salga nada.
  • Entonces comienzan a llenarte la vejiga lentamente con líquido estéril a través de la sonda y te van pidiendo que tosas de vez en cuando para comprobar si vas teniendo ganas de orinar. Creo que también se va comprobando la presión a través de la sondas. Cuando llegas aproximadamente a la cantidad de líquido que tenías antes, se detienen.
  • Después, con las sondas todavía puestas, hay que orinar el líquido que te han introducido. Me costó un puñao hacerlo, iba muy lento, pero si ya me cuesta de forma normal, con un tubo obstruyendo el orificio de salida, no te digo na'.
  • Por último, te sacan las sondas (desagradable, pero un alivio), te quitan los esparadrapos (cuasi-depilación) y otra vez sin que te den un beso de despedida ni nada, te vas.


En cuanto al antibiótico (ciprofloxacino) que tenía que tomar por hacerme el sondaje, en esta ocasión no noté ningún aumento de las sensaciones como me ocurrió hace algo más de un año. Si bien es cierto que en aquella ocasión fue ofloxacino y además me mandaron un par de comprimidos de azitromicina, para destruir causantes de una posible ETS. Por tanto, ya tengo otra duda más: ¿por qué experimenté esa pequeña mejoría?

Por otra parte, esta vez había tenido bastante suerte con las pruebas y la nueva cita médica, porque es rarísimo que en este hospital no tengas meses de espera. Así que el día 21 volví a la consulta del urólogo (otro diferente, y ya no sé cuántos van). Tuve que volver a explicarle todo: que en principio fui porque había dejado de tener sensaciones sexuales, que no sentía el orgasmo pero tenía erecciones y eyaculaba. Que también había notado dificultades para orinar y lo estaban viendo. El tío se encogió de hombros con respecto al tema sexual, como lo hacen todos, y se centró en el tema urinario.

Me comentó que orino fatal, como una persona de 70 años. Le dije que sí, que esto había empeorado desde mis operaciones, pero que no tenía ni idea de si tendrían que ver. A él le extrañó, porque dice que el lugar donde se hacen esas operaciones está muy alejado del sistema urinario (ya no mencionaba para nada lo otro). Le pregunté si se había visto algo en las resonancias y... Ni siquiera se había dado cuenta de que estaban ahí en mi historial. Echó un vistazo a la pantalla, aunque no sé si estaba mirando las imágenes o les habría llegado simplemente un informe de las personas que me hicieron las pruebas. Le comenté además que me habían llamado del hospital para volver a hacerme otra resonancia el día 30.

Le extrañó lo de esas pruebas, me preguntó quién me las había mandado y le dije que ellos mismos, el equipo de urología, pero otros médicos. Que cada vez que acudo, me ve una persona diferente y no sé cómo me van a controlar así. Me dijo que eso daba igual, que cualquiera del equipo podía verme. Que tenían que averiguar por qué orinaba tan mal, así que tendrían que hacerme más pruebas.

"Vamos a hacerte una cistoscopia"- dijo. Se me escapó un "no, por favor". Me preguntó qué ocurría y le dije que sabía en qué consistía la prueba, y que si ponerme una sonda me había dolido, no me quería imaginar lo que debía ser meter una cámara por la uretra. Intentó tranquilizarme, diciéndome que se pone anestesia local, que sólo es un poco molesto y que era necesario para el diagnóstico. Además me recetó "omnic ocas" para ayudar a la micción hasta que me hicieran las pruebas. Me comentó que era posible que disminuyese la cantidad de eyaculación, ya que el medicamento a veces producía eyaculación retrógrada, pero que no me preocupase.

Bajé a pedir citas y me dieron a mediados de abril para las pruebas y en mayo para la consulta. Menos mal que me habían puesto "preferente" en la solicitud, que sino seguro me tocaría esperar otro año completo.

El día 30 fui a hacerme la otra resonancia, que al final debieron ser dos o tres seguidas, puesto que noté las pausas y estuve en el tubo cerca de una hora. Salí con un dolor de brazos y hombros tremendo, debido a la mala postura en la que estuve sin moverme, y todavía la doctora se quejaba de que al final, cuando ya había terminado la prueba y estaban examinándola, me había visto moverme mucho. Le comenté que me dolía todo de la mala postura y aún me contestó: "ya, pero modificas la posición del cuerpo". Y yo pensé "Ya, claro, tendrías que volver a recalibrar la máquina o algo". Pero me callé porque la prueba ya había terminado, aunque si me hubieran dicho de seguir, hubiera sido imposible. A día de hoy todavía me duele el hombro derecho. Probablemente se me ha vuelto a avivar una tendinitis que suelo tener medio dormida.

Pues nada, en esas estamos de momento. Creo que voy a intentar ir a un neurólogo (me lo recomendó un urólogo privado en septiembre) o a un psiquiatra (recomendado por el penúltimo urólogo). Sigo pensando que no es psicológico, pero creo que me podrían ayudar si doy con el profesional adecuado, puesto que parte de mis sospechas recaen en cómo el sistema nervioso está enviando o decodificando erróneamente las señales del placer. Es por Deformación profesional: pensar siempre en términos similares a los de tu profesión.

viernes, 11 de diciembre de 2009

No Es Para Mí

Hace tiempo salía bastante más de noche... La historia básica es demasiado personal hasta para contarla aquí, así que no lo haré. El caso es que al menos lo pasaba bien, o eso creía. Las circunstancias eran diferentes, yo era más joven y supongo que tenía algo más de aguante para aquello de dormir mal, entre otras cosas... Me imagino que me compensaba algo más, o por lo menos eso pensaba. Después el tiempo todo lo cambia, uno se hace más cómodo, la visión del mundo es diferente, se buscan otros alicientes...

Pero el otro día tocó salir de noche. Empezamos yendo a un pub de tantos que hay, donde unos amigos míos habían quedado con más gente que yo no conocía. La idea era estar allí un rato charlando y después ir a una discoteca donde se celebraba una fiesta como cualquier otra. Obsérvese la multitud de detalles que doy, que denotan mi completo interés sobre el tema.

Por una parte la música, si es que se puede llamar así: tres tíos en la cabina que daba la sensación de que cada uno pinchaba algo diferente y lo mezclaban todo junto. Además, a un volumen ensordecedor, con lo cual no se puede hablar con nadie: ni con los amigos para hacer gracias, ni con extraños para intentar contactar, ni nada de nada. Tampoco se podía bailar: cuando conseguías hacer dos movimientos seguidos, al tercero ya había alguien empujando para pasar. Eso teniendo en cuenta que era todo el rato chunda-chunda electrónico del que no se podían diferenciar prácticamente unos temas de otros. Dónde estarán mis viejos tiempos con temas conocidos, bailables, que animaban a moverse... Quizá en alguna discoteca sigan poniendo otros tipos de música.

Estuvimos en ese antro unas tres o cuatro horas, tras de lo cual se decidió que nos íbamos cada uno para nuestras respectivas casas. Después de un buen rato en la cola del ropero para conseguir recuperar nuestros abrigos, conseguimos salir de allí, nos despedimos y me marché a buscar el modo de volver a casa.

Ahí llegó el tema del transporte por la noche, que es una de las razones más poderosas que evitan que salga con mayor frecuencia. La opción de taxi la descarté salvo encontrarme muy mal, porque no estaba dispuesto a gastarme alrededor de 30 euros, que el dinero no me cae del cielo. Así que tocó caminar bastante, esperar un bus, bajar a la otra parada, caminar un poco más, esperar una eternidad al otro bus, llegar a mi pueblo y darme una última caminata larga. Salida: 4 am. Llegada: 6 am. Sinceramente paso de repetir, además se me han quedado los pieses hechos mierda, que no consigo recuperarme.

...Y es que no lo entiendo. No entiendo qué se puede sacar en claro de salir de noche. No puedo utilizarlo para hablar con los amigos, ni para intentar ligar; pierdo sueño, cojo frío en invierno... Supongo que a mucha gente le debe gustar, por cómo están de llenos los garitos por las noches, pero desde luego no es para mí.

martes, 8 de diciembre de 2009

Pruebas Médicas Desagradables II

ATENCIÓN: ARTÍCULO DESAGRADABLE. SI ERES APRENSIVO NO LO LEAS.

Tengo Miedo.

Como ya apunté hace más de un año en la primera parte de esta "serie de entradas" (que espero que no tenga muchos episodios más), hay pruebas médicas que por las que no es nada agradable pasar. Mañana me hacen un estudio urodinámico y estoy un poco acojonado. La hoja informativa del estudio explica el funcionamiento del mismo y no apunta nada bien:

"[...] En algunas ocasiones este estudio no es necesario pues con pruebas menos molestas para el enfermo se puede saber exactamente cuál es la disfunción que las ocasiona. Si se va a realizar Ud. este estudio es porque no tenemos otro medio de saber cuál es su problema [...]"

El estudio, en resumen, consiste en que te meten una sonda por la uretra y otra por el ano. Entonces te van llenando la vejiga de líquido estéril para ver cómo se comporta. Cuando hay ganas inminentes de orinar, se hace en un aparato destinado a medir el vaciado.

Lo que me da pavor es la sonda uretral. Como comenté en la otra entrada, me produjeron un dolor insoportable cuando me tomaron las muestras el año pasado. Espero que esto no sea igual, porque soy un tirillas y no aguanto. Un amigo mío que ya ha sido sondado más de una vez dice que es diferente, que evidentemente no es un paseo de rosas, pero que no es doloroso sino molesto. Yo sólo quiero que pase ya el momento, quitármelo de la cabeza y que sirva para el diagnóstico. Menos mal que mañana me pilla de vacaciones y al menos no estaré con el mal rollo en la oficina, como la vez anterior.

Por otra parte no debo quejarme mucho, ya que "he tenido suerte" con las citas médicas este mes... Llevaba casi nueve meses esperando a que me viera el andrólogo por el tema de la anorgasmia, anhedonia sexual, o como quiera llamársele. Un par de semanas antes de la consulta, me llamaron al móvil para comunicarme que mi cita se retrasaba unos días...

Por fin me vio el pasado día 1. La verdad es que en cuanto a la anorgasmia parece que no van a hacer nada; en los análisis de sangre y orina no ve nada fuera de lugar y me remitió a que buscase un sexólogo privado si puedo. Pero por lo menos fue amable, no como el capullo que me vio la primera vez. Le mostré las pruebas médicas que me había hecho por mi cuenta en la medicina privada y como se ve claramente que orino muy despacio, decidió solicitarme el estudio urodinámico y un par de resonancias magnéticas.

Cuando bajé a pedir las citas después de la consulta, estaba la sala hasta arriba de gente, como suele ser costumbre. Cogí número y cuando creí que llegó mi turno, me acerqué al mostrador. La señorita me contestó que tenía que esperar, que mi número era del turno de tarde. Bastante fastidiado, volví a sentarme un buen rato. Volvió a salir mi número, esta vez el de verdad.

Me acerqué a la ventanilla y me atendió un hermoso caballero que, aparte de alegrarme la vista, sabía hacer su trabajo con diligencia. La primera cita que me daba era para el próximo mes de junio. Protesté un poco, diciéndole que había esperado nueve meses para la cita que acababa de tener. Me comentó que me podía dar cita para el mes en curso, pero el problema eran las pruebas médicas que debía hacerme antes. Entonces le pregunté si me podía dar la cita y yo hacerme las pruebas por mi cuenta: mi idea era acudir a la medicina privada, aunque me costase un dinero.

Asintió y entonces me ofreció otra posibilidad: hacerme las pruebas algún fin de semana, o por la noche. Le comenté que no había problema, así que se puso a buscar en el ordenador y me preguntó si podría ir a la resonancia el día 3 por la noche. Yo no daba crédito, por supuesto que acepté. Luego me buscó cita para la película de terror, digooo, para el estudio urodinámico. Y por último, para la consulta médica de revisión. Quedé prendado por su buen hacer (y porque encima estaba muy potable). Le di las gracias (ya me hubiera gustado darle algo más, con cariño) y me marche.

Las resonancias magnéticas fueron ya la semana pasada. Tuve que hacer bastante acopio de calma y concentración para aguantar más de media hora metido en el tubo (eran dos resonancias diferentes, una detrás de otra). La sensación es muy agobiante, más aún teniendo en cuenta lo gordo que estoy y el poco espacio que queda, en el que no te puedes mover. Lo soporté porque podía ver una pequeña ranura del mundo exterior, pero ya tenía claro antes que yo no podría hacer espeleología ni ninguna actividad en la que el espacio fuera tan limitado. Además, los ruidos son tremendos, al volumen de una discoteca pero encima no es música y ni siquiera me pusieron una protección auditiva. En fin, una cosa que me he quitado de encima y que ahora sé que puedo superar, pero nada agradable.

Por suerte cuando alguien pueda leer esto, seguramente ya habrá pasado el mal trago. Por otra parte, como tengo que tomar antibióticos para la prueba de mañana (para prevenir una posible infección), a ver si hay suerte y me ocurre como la otra vez que tomé ese antibiótico debido a una uretritis. Si vuelvo a sentir un pequeño aumento de las sensaciones, será hora de comentárselo al médico.

¿Será posible tener una infección que no se vea en los análisis? De todas formas yo creo que no es la única causa, porque las sensaciones placenteras han disminuido en general... Recuerdo el gustazo que sentía antes con las caricias, lametones... Ahora todo está apagado, dormido. El cuerpo responde a los reflejos de erección y eyaculación, pero no hay sensación eléctrica, ni la escalada hacia el orgasmo; no se sienten los espasmos, ni el alivio posterior.

Yo sé que la respuesta está ahí fuera, en algún sitio, y lo voy a descubrir. POR MIS COJONES.